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Artista edifica las 55 ciudades invisibles de Italo Calvino (IMÁGENES)

Arte

Por: pijamasurf - 12/13/2011

Una de las novelas más emblemáticas de Italo Calvino, Las ciudades invisibles, tiene ya su expresión plástica de la mano de la artista Colleen Corradi Brannigan.

Eusapia

Colleen Corradi Brannigan es una artista irlandesa-italiana que se impuso un reto singular: dar forma a las 55 ciudades que el escritor Italo Calvino describe (podría decirse que personifica) en su novela Las ciudades invisibles.

Corradi trabajó en este proyecto durante más de diez años, edificando con detalle y tanta fidelidad como lo permite una lectura subjetiva por definición, el medio centenar de urbes literarias imaginadas por el también autor de El barón rampante.

De los dibujos, acuarelas y esculturas hay varios que destacan por el notable nivel dialógico conseguido entre literatura y plástica, a veces, como en la representación de “Cloe”, con evidentes resonancias a otros artistas.

 Diomira

 

Cloe

 

"Delusiones de autoinmolación": la máquina del suicidio que transforma la conciencia

Arte

Por: pijamasurf - 12/13/2011

Incendios fugaces que invitan a mirar a los ojos de la muerte por un fractal de segundo y vivir una experiencia de transformación psíquica que además es un ritual estético.

La muerte no es solo el límite de la vida, también lo es de la psique y puede servir como un eje de transformación, la máxima terapia de shock.  Simular la muerte para producir una experiencia fuera de lo común, enfrentarse al espejo de humo,  besar el polvo (y hacerlo  con pirotecnia), es lo que motiva la obra de Erik Hobijin Delusions of Self-Inmolation.

Para acercarse lo más posible a la muerte y de la forma más espectacular, Hobijn construyó "una máquina de suicido" hace algunos años. Esta máquina-ritual consta de una plataforma cubierta con gel resistente a las flamas. Una personas se coloca en la plataforma y otra le lanza llamas por menos de un segundo. Luego la plataforma gira de tal forma que la persona que extingue el fuego, situado en el lado contrario de la máquina, puede extinguir a la persona "inmolada" inmediatamente.

Hobijn explica:

Hay tres estados en la máquina, uno lo llamo "azul", otro "término medio" y el tercero "bien cocido". "Azul" significa que sobrevives sin ninguna herida. "Término medio" es más para las sesiones de SM [sadomasoquismo] o para personas a las que les gusta el dolor para entender aspectos de la vida, por tener esta rica experiencia de dolor. La tercera posibilidad es la muerte. Es posible morir en está máquina: solo tengo que cambiar el líquido y cambiar el conteo.

Más de treinta personas han probado la máquina, la mayoría de ellas, enfatiza Holzer, han sido mujeres, experimentando un segundo de autoinmolación, un fractal del fuego de la muerte.

En el reciente festival de arte y new media STRP, en Eindhoven, se presentó la documentación de la obra de Hobijn, incluyendo el video que aquí mostramos. Al parecer la obra ya no puede ser experimentada en vivo debido a que las regulaciones se han vuelto más estrictas en los últimos años y evidentemente esta obra de arte ritual significa un peligro para las autoridades.

Construida originalmente en el 2000, la máquina del suicidio es la respuesta de este artista holandés a los ritos de inicación de otras culturas, bajo el entendido de que la tecnología, como un mito de acero occidental, es el lenguaje universal de nuestra cultura.  El elemento clave de todo proceso iniciático es vivir una experiencia cercana a la muerte (simbólica) para de esta forma regresar al mundo ordinario con una visión sagrada —o resacralizar la realidad con el entendimiento místico que otorga sentir, aunque sea fugazmente, lo que hay detrás del velo, más allá del cuerpo y el ego. En este caso, el trabajo de Hobijin conjura en el fuego a la energía que yace como potencia enrollada en el cuerpo y en cuya conflagración se despide la quintaesencia del ser.

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