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Cómo ordenar bebidas en un bar utilizando lenguaje no verbal

Buena Vida

Por: pijamasurf - 09/23/2013

La ciencia te dice cómo dejar de gritar en la barra sin que el barista te preste atención.

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Investigadores de la universidad de Bielefeld en Alemania intentaron extraer del lenguaje corporal humano aquellos rasgos que indudablemente atraen la atención de los bartenders en las atestadas barras de los bares; esto con la finalidad de construir un robot barista que pudiera ser capaz de identificar a los consumidores potenciales y servirlos, más allá de la comunicación verbal.

Tenemos la imagen: uno o dos bartenders van de un lado a otro de una barra, digamos, de unos 10 metros de largo, llena de hombres y mujeres empujándose y gritando al mismo tiempo, mientras otros simplemente disfrutan de su trago o platican con alguien. ¿Cómo puede saber el bartender el orden para atenderlos e identificarlos claramente, a su vez, para diferenciarlos de los demás y no confundir las órdenes?

Según Sebastian Loth, director del estudio, los consumidores se identifican a sí mismos en esta situación precisa mediante su comportamiento; para ello, dos señales son indudables de que desean pedir algo al bartender: “Primero, los consumidores se posicionan directamente en la barra y, segundo, miran a la barra/bartender.”

No parece que hayamos avanzado mucho… Sin embargo, la obviedad es sólo aparente: Loth y su equipo analizaron 105 intentos de ordenar bebidas en bares de Alemania y Escocia, evaluando el comportamiento de los consumidores 35 segundos antes de que pidieran una bebida. Estar en la barra y mirar al camarero fue la ruta más exitosa para que les sirvieran tragos: en 95% de los casos, el consumidor se coloca frente a la barra (sin darle la espalda, sin ofrecer el perfil, sino colocando el pecho y la mirada hacia el frente) y observa al bartender.

Inclinarse ligeramente hacia adelante también es una estrategia útil, pero es irrelevante si no se está de frente a la barra. Técnicas como mirar atentamente el menú o sacar la cartera para llamar la atención del camarero tuvieron éxito variable, pero sólo exitoso entre el 3 y el 7% de las veces.

El estudio buscará programar correctamente al robot bartender, “James”, que deberá reconocer y responder el lenguaje no verbal de los consumidores en los bares.

Un gran caso de ciencia aplicada a la fiesta.

Hay amantes de los perros y luego está Gary Matthews, un hombre de 47 años que quiere ser un perro.

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La  afinidad de Gary Matthews con los perros comenzó cuando era niño. Se apodó a sí mismo “Pongo” en honor a un perro de los 101 dálmatas, pero a la edad de 12 se volvió admirador de la serie Here’s Boomer y cambió su apodo por “Boomer”.

article-2473551-18EE7AD700000578-784_306x489Hoy, cada vez que puede se pone un disfraz de perro ovejero que él mismo construyó con papel y sale a la calle a caminar en cuatro patas, come de un plato para perro y duerme en una casa de perro que tienen dentro de su casa. Incluso ha perfeccionado su “ladrido Boomer”.

"Veía Here’s Boomer y me aprendía partes de su personalidad y comportamiento”, apunta Matthews.   “Cuando ladro, lo que puedes oír es el resultado de escuchar mis películas y aprenderme la voz de         Boomer del soundtrack. Cosas como ésa se han combinado con mi personalidad y me han hecho un mejor perro”.

Pero mientras que sus amigos y familiares han aceptado su comportamiento y su apodo, el Estado de Pensilvania no le dará reconocimiento oficial. En 2010 Matthews trató de cambiar su nombre a “Boomer The Dog”, pero el juez Ronald W. Folino rechazó su solicitud argumentando que si Matthews, por ejemplo, llamara al 911 para pedir ayuda, el operador podría no tomarlo en serio si se identificara como “Boomer The Dog”.

Puedes ver más sobre Matthews en el siguiente video (en inglés):