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La realidad del "turismo romántico" o la prostitución de los hombres en Kenia (FOTOS)

Buena Vida

Por: pijamasurf - 05/20/2015

Las personas en la búsqueda de esta complicidad se permiten reconocer, a través del espejeo del otro, sus propias necesidades como seres sexuales interdependientes

Hablar acerca de la prostitución nunca es menester sencillo, ya que requiere de la valoración adecuada de un enfoque cosmogónico acerca del erotismo, los vínculos afectivos, el género e inclusive la reproducción. Y es que es un tema que necesita no sólo rigor, pues es también un proceso que determina creencias, actitudes, sentimientos y conductas asociadas a nuestra respectiva sexualidad. 

Basta con echar un vistazo a la diversidad sexual que existe en este mercado para comprender la importancia de esta reflexión: los proveedores de tan exquisito placer pueden variar entre mujeres y hombres heterosexuales, homosexuales, transgénero, transexual, practicantes de BDSM y acompañantes no sexuales, entre otros (y más). Prácticamente es un coctel de gustos que satisfacen las necesidades más básicas del ser humano, tanto físicas como psíquicas. Por lo tanto, al indagar un poco en el tema, nos sorprendemos con el descubrimiento de mitos internos que terminan influyendo en nuestra percepción como seres sexuales interdependientes. 

Esto probablemente cambie en relación con lo que realmente significa la compañía de un conocedor en temas del amor erótico, en la volatilidad del deseo sexual expresado a través de las fantasías según el sexo (hombre o mujer), etc., y que puede definirse como el genuino deseo de una compañía más allá de la interacción sexual, de un espejo psíquico como seres que comparten el continuum del gregarismo y afectividad, de una intimidad vulnerable entre dos miradas que reflejan necesidades en común. 

Por lo tanto, las personas en la búsqueda de esta complicidad se permiten reconocer, a través del espejeo del otro, sus propias necesidades como seres sexuales interdependientes. En especial si forman parte de minorías ignoradas con sus propios deseos de afecto, tales como las personas de la tercera edad. ¿Por qué no, tras tantos años de vivir en compañía, de gozar (o no) de una sexualidad latente y permitida (o a veces), aceptar que continúen experimentándola con una mayor sabiduría de su cuerpo y emociones? 

De ese modo nace el romance tourism, el turismo establecido en Mombasa, Kenia, donde las mujeres mayores pagan por la compañía de un joven habitante de la ciudad. A diferencia de la sexualidad completamente erótica entre un cliente hombre heterosexual y una chica, además de una mera erotización del cuerpo masculino y una emotización en la psique femenina, en la relación del turismo “romántico” lo principal es el descubrimiento de los deseos de la clienta en búsqueda de su propio bienestar. O al menos eso transmiten las fotografías de Sofie Amalie Klougart.

 

 

 

 

 

La celebración del Día Nacional de la Comida Chatarra muestra, de manera obscena, todo lo que le pasa a nuestra cultura, también chatarra

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La proliferación de los "días de" mundiales o nacionales es un síntoma de nuestra sociedad moderna, ávida de entretenimiento, estímulos y nuevos pretextos para seguir consumiendo cosas que realmente no necesita presentadas como "experiencias" o para dirigir sus energías y afectos, por pastores electrónicos. 

Muchas de estas celebraciones orquestadas por compañías que buscan incrementar el consumo --y actualmente propagadas por medios que buscan incrementar el tráfico a sus sitios-- han reemplazado al menos en intensidad festiva a las antiguas fiestas religiosas, probando, como señala Giorgio Agamben, que el capitalismo es la divinidad de nuestra era. Algunas son francamente absurdas y anodinas, pero hay algunas que son hasta peligrosas y cifran en su estética, en su frivolidad ideológica y en su obscena confusión un emblema del malestar de nuestra cultura: una especie de gastritis global inconsciente --no sin su colateral progresiva neuropatía.  

Por alguna razón --probablemente por ausencia de efemérides comercialmente explotables-- se ha decretado socialmente que este 22 de junio es el Día Nacional de la Comida Chatarra en Estados Unidos y de alguna manera, de refilón, en otros lugares por los menos porque comparten el trending topic de #NationalJunkFoodDay. El espíritu o mejor dicho el fantasma de esta celebración es que hoy se vale avorazarse de comida chatarra, como si fuera una especie de carnaval anacrónico, e indulgir en todo tipo de azucarados y grasosos excesos. Twitter rebosa de lo que se conoce como #FoodPorn, y es verdaderamente un torrente de imágenes y mensajes alarmantes y altamente estimulantes para los centros más bajos del organismo. 

Guerras de hamburguesas, hot dogs que se convierten en pizzas, el vuelo de la lasagna, un bukake de papas francesas, emparedados, Ketchup chorreante, cupcakes con chispas de colores, grasas trans, trigliceridos rampantes, niños con diabetes, celebridades en bikini comiendo hamburguesas dobles, Chipotle o lamiendo un plátano de chocolate en alta definición y llenas de brillantina de transferencia... #NationalJunkFoodDay o el #ZombyApocalypse, dos días que podrían ser el mismo... Sondeos de empoderamiento democrático en el que los ciudadanos de las redes sociales pueden elegir, y manifestar su individualidad, entre si son amantes de las pizzas o las hamburguesas --la diferencia es tanta y tan importante como la que hay entre los demócratas y los republicanos.

Sé que podría ser demasiado estricto o un poco exagerado condenar la fiesta inocente (o ignorante) de la comida chatarra y de las delicias que producen con alta ciencia las compañías de alimentos para permitirnos gozar de una paleta de los más diversos placeres que parecen inagotables, puesto que siempre habrá mas y con los que mezclamos nuestras fantasías de baja potencia del cielo y el erotismo angelical: Kathy Perry con una paleta en un jardín de pasteles y caramelos. Después de todo "una vez no hace daño", como dice el dicho. Sin embargo, me parece que esta nefanda bacanal de los sentidos confundidos es un excelente ejemplo de lo que sucede actualmente en nuestra sociedad y en nuestra psique enajenada, una oportunidad de diagnosticar cuando los síntomas se hacen patentes.

Una de los problemas con este día, que no pueden ser obviados dentro de la ligereza carnavalesca y el autohumor, es que en Estados Unidos hay cada vez más diabéticos, obesos, autistas y muchas otras enfermedades ligadas justamente a la dieta moderna o a la triste SAD (Standard American Diet), repleta de grasas saturadas, colesterol, alta fructuosa, etc., y pocas fibras dietéticas y alimentos prebióticos que favorecen el microbioma (el ecosistema interno). De hecho, la pecata minuta de un banquete de comida chatarra viendo TV y demás, no lo es tanto, ya que el balance que existe entre las bacterias de nuestro intestino puede perturbarse y desencadenar una serie de trastornos digestivos, que si bien podrían corregirse, pueden llegar a un punto de no retorno de maneras inesperadas. Pero lo peor de esta fecha no está en la motivación de una jornada previamente expiada de alimentación basura, sino en que, a diferencia del Día de las Madres, el Día Nacional de la Comida Chatarra sí es todos los días, pero también el Día Nacional de la Cultura Chatarra, que va de la mano, es todos los días y los valores que se promueven son el consumismo irresponsable, el placer inmediato y el embotamiento sensorial. Quizás deberíamos de pensar en esto antes de comernos ese "inofensivo" hot dog o ese chocolate que de alguna manera se nos antojó --sin poder recordar que su fantasma nos invadió cuando pasamos horas viendo TV. Cuando hayas perdido o la voluntad y te deprimas y no sepas por qué, recuerda esto.

 

Twitter del autor: @alepholo