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¿Vives para experimentar o para fotografiar y mostrar tus experiencias? (lecciones de Italo Calvino)

Arte

Por: pijamasurf - 12/02/2015

Italo Calvino anticipa Instagram en un extraordinario texto de 1970: la estupidez de vivir para tomar "fotos increíbles"

 

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El sitio Brain Pickings rescata las ominosas palabras de Italo Calvino, quien parece anticiparse a la era de Instagram en su análisis del consumismo de la imagen. En un libro de relatos llamado Amores difíciles, el lúcido escritor italiano se adelanta a este simulacro de (ir)realidades que son aumentadas por el filtro de la imagen:

La línea entre la realidad que es fotografiada porque nos parece bella y la realidad que nos parece bella porque ha sido fotografiada es muy estrecha. En el minuto en el que dices algo como "Ah, ¡qué hermoso! Debemos fotografiarlo!" ya estás muy cerca de la visión de la persona que cree que todo lo que no es fotografiado se pierde, como si nunca existiera, y que, para realmente vivir, debes fotografiar lo más que puedas, y para fotografiar lo más que puedas, entonces, debes vivir de la forma más fotografiable posible, o de alguna forma considerar fotografiable cada momento de tu vida. Lo primero lleva a la estupidez; lo segundo lleva a la locura.

A esto podemos añadir la frase de Susan Sontag en su tratado de fotografía, donde señala: "Necesitar confirmar la realidad y la experiencia aumentada es un consumismo estético al cual todos somos adictos actualmente". Esto fue escrito en 1977; no hay duda de que los artistas alcanzan a ver con anticipación. 

¿Acaso no te parece estúpido vivir para producir momentos fotografiables increíbles y no experimentar realmente estos momentos? En muchos casos la imagen tiene más atracción y fuerza que la realidad, dando, de hecho, imperio al simulacro, como creía Baudrillard. Esto en la época de Instagram, donde se ha creado una hueste de "self-made stars", que se inventan como personas fabulosas, modelos hermosas que llevan una vida esterotípicamente perfecta --pero que es completamente falsa y sin espíritu.

Una cierta naturalidad espontánea que es rota cuando nos movemos por la realidad cazando una imagen para mostrarla en nuestro perfil de social media. Según Calvino, este modo de fotografiar "aleja el presente" y hace que "la alegría huya en las alas del tiempo". Nos coloca en un modo de realidad conmemorativa --celebramos momentos que nunca vivimos realmente, que sólo fotografiamos. 

La filosofía promueve habilidades de pensamiento crítico que son difíciles de cuantificar pero que significan grandes beneficios para la inteligencia de los niños

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La mayoría de las sociedades occidentales han abrazado un paradigma educativo científico-técnico que ha marginado progresivamente a las humanidades de los planes de estudio. Esto está basado en una visión en la que se da preferencia a las materias y disciplinas que tienen un vínculo más obvio con la economía y las tendencias laborales. Nuestras escuelas suelen enseñar datos y teorías pero no cómo pensar o cómo entrenar la propia mente. El exprofesor de Oxford (renunció a su puesto) Terry Eagleton ha escrito sobre esto, señalando que las universidades se han convertido en grandes corporaciones donde se espera que los profesores se comporten como gerentes. Eagleton, quien se dedicaba a dar clases de literatura, ha diagnosticado la muerte gradual de las humanidades en la academia. Esto que está ocurriendo en los altos niveles de la educación tiene, asimismo, una manifestación equivalente en los grados inferiores.

Existen, sin embargo, honrosas excepciones, como es el programa PLATO, que busca estimular la curiosidad intelectual de los niños introduciéndolos tempranamente a la filosofía.

Según Jana Mohr Lone, de la Universidad de Washington, las virtudes pedagógicas de la filosofía están siendo apenas estructuradas dentro de una  investigación científica, pero a partir de los primeros resultados queda claro que existen numerosos beneficios. De acuerdo con Lone, la filosofía ha mejorado la habilidad de los alumnos de aceptar diferentes puntos de vista y su capacidad de expresar articuladamente sus opiniones. Recordemos que una famosa definición de lo que es la inteligencia, de F. Scott Fitzgerald, dice: "La prueba de una inteligencia de primer nivel es la habilidad de mantener dos ideas opuestas en la mente al mismo tiempo y aun así retener la habilidad de funcionar". Esto es filosofía, neurociencia y zen.  

La filosofía al parecer  también genera una mentalidad de integración multidisciplinaria. Dice uno de los profesores: "Mis alumnos regresan de las clases de ciencias y hablan de lo que aprendieron ese día. Y luego en su clase de ciencia aplican algunos de los conceptos que discutimos en la de filosofía".

Platón, el filósofo que da nombre al programa, consideraba que la filosofía tenía el propósito esencial de enseñar a las personas a desarrollar su percepción y su capacidad de pensar por sí mismos (en esto último siguiendo a Sócrates). En La república, Platón señala que “lo que la educación debería ser, es el arte de la orientación” y que no se debe “implantar una visión” en la mente, sino simplemente enseñar a ver puesto que, como los prisioneros en la cueva, muchas veces ni siquiera hemos desarrollado un ojo (metáfora de la mente o del alma) capaz de distinguir las sombras de la fuente de la luz. En otras palabras, esta educación está basada en un principio práctico de enseñar a pensar y no qué pensar, desarrollando la capacidad de percepción individual. Esta es también la esencia del método socrático, en el que el individuo llega a sus propias conclusiones ejercitando la dialéctica. De igual manera, siendo fiel a la filosofía platónica, la educación idealmente no sólo cultiva la razón del individuo, sino desarrolla su capacidad intuitiva, la cual es una forma superior de conocimiento según Platón, permitiéndole acceder a la noesis. Podemos ver este espíritu académico al servicio del alma humana, por ejemplo, en Erasmo de Rotterdam y en el génesis mismo del Renacimiento, ligado al surgimiento de las primeras universidades europeas y a la circulación de las ideas de Platón y Aristóteles, entre otros filósofos.

La filosofía ofrece una posibilidad de entrenar la mente y el espíritu, pero tiene el peligro de hacer que los niños adopten la pasión de la libertad y cuestionen la autoridad. Esto, además de la falta de fondos para promover este tipo de iniciativas, hace pensar que es poco probable que veamos programas como PLATO repetirse y multiplicarse con la fertilidad que es necesaria. El mundo, en su aspecto cualitativo, padecerá de no darle importancia la filosofía, la disciplina que engloba a todas las otras disciplinas del conocimiento.

 

Twitter del autor: @alepholo