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Investigadores mantienen que aún quedan muchas lunas por descubrir en el Sistema Solar

Ciencia

Por: PIJAMASURF - 11/22/2016

Algunos planetas en nuestro sistema solar poseen complejos sistemas lunares cuyos misterios aún no son revelados

Durante los 70 y 80, la NASA lanzó dos exploradores espaciales gemelos para continuar la exploración del Sistema Solar, el Voyager 1 y 2. Ambas sondas volaron cerca de Júpiter y Saturno y por primera vez se obtuvieron imágenes detalladas de aquellos planetas.

El Voyager 1 estudió varios de los cuerpos en orbita de Júpiter, entre ellos una de sus lunas más grandes, Titán. Luego siguió avanzando, mucho más allá de lo esperado; en la actualidad es la nave más alejada de la Tierra y la única en el espacio interestelar, aún sin haber salido de nuestro sistema solar.

El Voyager 2 hizo una exploración mucho más detallada de Urano y Neptuno. Su mayor descubrimiento hasta ahora se realizó en 2007: basándose en las observaciones del campo magnético interestelar en el espacio profundo se concluyó que nuestro sistema solar no tiene una forma esférica sino ovalada.

Todas las imágenes obtenidas mediante estas dos sondas, combinadas con la información obtenida por el telescopio espacial Hubble, lanzado a la órbita terrestre desde 1990, nos han revelado la gran cantidad de lunas que quedan por conocer.

Los científicos han aprendido y siguen aprendiendo de la información recolectada desde los 80. Nos acercamos cada vez más a comprender el comportamiento de los anillos y cómo los afectan los satelites. Hoy se sospecha que podría haber más lunas en Urano.

Mark Showalter, del SETI Institute, ha estudiado con determinación los sistemas de satélites de Urano, Neptuno y Júpiter. Ni la sonda Voyager pudo detectarlo y esto se explica por el tipo de tecnología fotográfica utilizada para construirlo. En 2003 anunció el avistamiento de dos nuevas lunas en Urano, Cupido y Mab, apenas perceptibles para el Voyager.

Algunas de estas lunas no sólo encierran la emoción del descubrimiento por sí mismo; también esconden importantes enseñanzas sobre los sistemas lunares. Un ejemplo de esto es una pequeña luna en el sistema de Neptuno que Showalter descubrió junto a su equipo en el 2013 utilizando el Hubble. Esta luna no sigue el patrón de comportamiento de ninguna otra, ni más pequeña ni más grande, en el propio sistema de satélites neptuniano.

Showalter encontró que, cuando Neptuno atrapó a Tritón en su órbita, cambió por completo todo el comportamiento de su sistema de lunas, aunque todavía no hay suficiente información para explicarlo a detalle.

Aún queda un largo camino que recorrer para explicar por completo el funcionamiento de los sistemas lunares.

¿Podemos vivir sin alma? La psicología y la neurociencia tienen una interesante respuesta al respecto

Ciencia

Por: pijamasurf - 11/22/2016

Para la psicología tener alma no es tan necesario ahora como en otros tiempos

En la antigüedad, grandes pensadores plantearon la división del hombre en cuerpo y alma. Platón creía que no aprendíamos cosas nuevas, sino que nuestras viejas almas recordaban lo que ya sabían antes de nacer. Los avances científicos en psicología y neurociencias ponen en entredicho estas teorías y llevan la cuestión a una pregunta fundamental: ¿existe realmente el alma?

La creencia popular es que sí, todos poseemos un alma. Algunos consideran que esta fuerza invisible que nos da movimiento y vida no tiene masa o peso ni se puede localizar en una parte específica del cuerpo; además, tiene la capacidad de sobrevivir a la muerte.

Al alma se le suelen atribuir pasiones y valores de su poseedor. Aunque es parte fundamental del pensamiento religioso, varios filósofos han argumentado a favor de su existencia sin ser necesariamente creyentes. Descartes creía que, a diferencia del cuerpo, el alma contenía nuestros pensamientos. Uno de sus principales argumentos era que el cerebro es físico, mortal y divisible, a diferencia del alma que es inmortal e indivisible y por lo tanto se trataba de cosas distintas.

En 1960, el premio Nobel Roger Sperry demostró a través de su análisis de pacientes con operaciones en el cuerpo calloso (que comunica ambos hemisferios del cerebro) que es posible dividir las funciones del cerebro. La operación controlaba la manifestación de episodios epilépticos y restringía o bloqueaba el intercambio de información perceptual, sensorial, motora y cognoscitiva entre ambas partes. Cada hemisferio podía aprender nuevas tareas sin ayuda del otro.

De acuerdo al argumento de Descartes, esto significaría que, después de todo, las características que se atribuyen al alma y radican en la mente o conciencia sí pueden dividirse. ¿Qué es el alma entonces? Si en el alma se encuentran las emociones, pensamientos, sensaciones y recuerdos, no hay necesidad de especular sobre su existencia. El cerebro es el lugar en que ocurren todas estas cosas.

Los psicólogos afirman que no necesitan asumir que las personas tienen alma para atenderlas. Los tratamientos contra adicciones y fobias funcionan sin tomar en cuenta la supuesta existencia del alma. Lo mismo cuenta para los tratamientos de enfermedades mentales a través de la psiquiatría y las neurociencias. A través de los tratamientos con fármacos se puede inducir y curar la depresión o la ansiedad. La química en nuestro cerebro controla nuestro ánimo a través de sustancias como la dopamina o la serotonina.

La actividad neuronal del cerebro es responsable de las discapacidades emocionales y cognitivas de los autistas. ¿No sería cruel y poco ético asumir que es culpa de sus hipotéticas almas?

Hipócrates señala que los pensamientos y juicios, la tristeza y la alegría, la risa y el llanto pasaban a través del cerebro, que con él percibimos al mundo y con él construimos nuestra idea de lo que es bueno o malo, justo o injusto. Platón afirma que en el alma radica la memoria, en cambio un golpe en la cabeza puede hacernos perder nuestros recuerdos.

Cualquier daño a nuestro cerebro durante un accidente, causado por demencia o malformaciones congénitas puede provocar severos daños a la personalidad. Si el alma es inmaterial, ¿por qué sus funciones se ven vulneradas por factores físicos? Parece que, contrario a las creencias religiosas y a las suposiciones populares, las ciencias encargadas de estudiar las funciones que se atribuyen tradicionalmente al alma necesitan cada vez menos de ésta.