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Ve cómo Michael Moore pronosticó el triunfo de Trump hace unos meses atinando en los estados que se probarían definitivos

Política

Por: Pijamasurf - 11/09/2016

El documentalista Michael Moore lo vio venir, con una inusitada claridad

Pocas encuestadores y analistas pronosticaron el triunfo de Donald Trump. Parece que todos vivimos ya en nuestra burbuja y vemos sólo lo que de antemano creemos. 

Sin embargo, existen excepciones y una de ellas es Michael Moore, quien en julio en un programa de TV con Bill Maher detectó exactamente lo que estaba pasando, hasta el punto de señalar que Trump podría ganar los estados de Michigan, Wisconsin, Pensilvania y Ohio, los cuales a la postre están probando ser definitivos junto con Florida.

Moore categóricamente señala que él cree que Trump iba a ganar. "Será la estrategia del BREXIT, la parte central de Inglaterra [en Estados Unidos son] Michigan, Wisconsin, Pensilvania y Ohio. Todo lo que tiene que hacer es ganar estos estados... Mitt Romney perdió por 64 votos y estos estados otorgan 64 votos". Moore añade que él vive en Michigan y escuchó cómo Trump encendió a las multitudes diciendo exactamente lo que querían oír con un discurso nacionalista polarizador. 

Pocos creían que era posible que ganara Trump, no notando que las encuestas en recientes elecciones (como en el caso del BREXIT) no han sido muy precisas y en este caso existía una gran posibilidad de que hubieran votantes de clóset a favor de Trump, que habían sido enardecidos, alimentando el enojo que ya cargaban. Trump hábilmente utilizó el discurso antisistema, anticlase política, como señala Adam Curtis, lo mismo usando una retórica de Occupy Wall Street que una retórica fascista. Supo capitalizar lo emocional, en detrimento de lo racional y lo ético. A diferencia de Hillary, Trump logró conectar emocionalmente con la gente común y corriente, aunque esto fuera a través de emociones negativas. Más aún que un voto de miedo, fue el voto del enojo (el enojo en contra de Washington y las élites y el enojo y la animadversión que existe todavía entre razas en Estados Unidos; algunos incluso hablan de un voto de venganza en contra de un presidente negro). El triunfo de esta emoción no presagia un futuro muy amable que digamos. Sobre todo para las minorías y para la economía global, que ya está sintiendo una picada (en especial, el peso mexicano está por sufrir una caída histórica).

Por otro lado, Trump entendió mejor también la ecología mediática en la que vivimos, en la que ser el villano y tener comportamientos extremos en redes sociales genera más seguidores y no menos. O, como dice un analista político, el villano de un reality show es la estrella del programa. 

Otro analista que comprendió lo que estaba pasando fue Douglas Rushkoff; recomendamos que visites el sitio que ha montado este importante teórico de medios sobre el nuevo nacionalismo y la ecología mediática que hizo posible el triunfo de Trump.

¿Es Donald Trump el nuevo Silvio Berlusconi? (Los paralelos son inquietantes)

Política

Por: Pijamasurf - 11/09/2016

¿Se repetirá la historia? Lo que ocurrió en Italia en 1994 guarda preocupantes paralelos

El ascenso político de Donald Trump resulta prácticamente increíble para una persona sensata en primera impresión. Sin embargo, no es inédito en la historia reciente. El caso de Silvio Berlusconi, el magnate italiano que fue primer ministro o líder de la oposición durante 20 años, después de alcanzar el poder contra todo pronóstico en 1994, tiene un parecido notable y quizás aterrador.

Berlusconi, como Trump, empezó también en los bienes raíces y amasó su propia fortuna, luego creó un imperio mediático y se hizo del A.C. Milan, un club que en los noventa fue el más exitoso del mundo. Con su inmenso ego, "Il Cavaliere", acaparó no sólo el poder sino también la opinión pública.

Al igual que Trump, Berlusconi se promovió como un hombre de negocios libre de los vicios de la política capaz de reformar al país y transformar el statu quo.  

Tanto Trump como Berslusconi han sido acusados de vivir en su propia realidad o de tergiversar la realidad conforme a sus prejuicios de manera radical. En los medios italianos, en la cúspide del escándalo, se hablaba de una "berlusconilandia", una especie de disneylandia del exceso y el delirio. 

Ambos han sido acusados por comentarios sexistas o misóginos y son famosamente machistas (Berlusconi incluso incurrió en una pifia sexista refiriéndose a Angela Merker como una mujer con la que nadie tendría sexo, aunque en una forma más vulgar). 

El periodista Alexander Stille explica que "ambos son deliberadamente transgresores, rompiendo con el tedio habitual de la política al utilizar lenguaje vulgar, insultar y gritar a sus oponentes, adoptando eslóganes pegajosos y utilizando bromas fuera de contexto y comentarios misóginos". 

En cuestiones de escándalos sexuales, Berlusconi ha ido más allá que Trump, evidentemente, con sus fiestas bunga bunga, en las que se le acusa de dar pie a una especie de mafia sexual, en las que participan prostitutas y las llamadas "velinas" de la TV, junto con sus amigos de alto calibre (entre ellos el dictador de Libia, Muammar Gaddafi). Berlusconi fue acusado incluso de tener sexo con una bailarina de 17 años en una de estas bacanales que se celebraban en su villa. Ambos estuvieron involucrados en concursos de belleza, Berlusconi transmitiéndolos en su compañía Mediaset y reclutando bellas jóvenes para llenar sus programas de TV, los cuales han sido criticados como los más claros ejemplos de la objetificación femenina en los medios.  

Los unen también comentarios en contra del Islam y los inmigrantes. Berlusconi en otro de sus gaffes felicitó a Obama por su bronceado, en algo que parece caricaturesco, pero que no desentona si lo comparamos con el nivel que maneja Trump.

De la misma manera que Trump ha aprovechado la política del miedo y se ha encumbrado en las encuestas polarizando al electorado, especialmente con el tema del terrorismo, Berlusconi logró propulsar su campaña al promoverse como el único capaz de salvar a Italia del comunismo, creando en ese caso su propio partido, Forza Italia, para responder a esta supuesta amenaza.

El escritor italoamericano Guido Mina di Sospira compara el lenguaje coloquial y hasta vulgar de Berlusconi con el de Trump, sugiriendo que ambos apelan a un público menos sofisticado. Algo con lo que se debe tener cuidado, si no se quiere que se repita la historia. Nota Mina di Sospira que en el caso de Berlusconi, los medios no se dieron cuenta de que entre más llamaban a Berlusconi "un payaso, un empresario corrupto, un amateur, etcétera, más personas se identificaban con él, y sentían que estaba siendo tratado injustamente o incluso odiosamente por una élite corrupta establecida en el poder. Los insultos ya no se limitaban a Berlusconi", sino que todos los que votaban "eran como él, ignorantes, racistas subhumanos. Como resultado de esta demonización, muchos acabaron votando por Berlusconi nunca aceptando que lo harían". Aquí hay una zona gris que, de activarse, sería realmente preocupante: la posibilidad de que muchas personas no acepten públicamente que votarían por Trump, pero por un vínculo emocional o visceral puedan acabar haciéndolo y dando al traste con las encuestas. 

Otro paralelo que encuentra Mina di Sospira es que en los debates Berlusconi parecía ser superado por su oponente, quien era un político con más experiencia, pero esto sucedía sólo en apariencia, ya que al final el electorado se identificaban con él.

Mina di Sospiro concluye: "existen tantas analogías con la escena política estadounidense actual, que si fuera una película sería criticada por poca imaginación en el guión. Sospecho que sería útil que los estadounidenses trasciendan los confines insulares del debate político nacional y se den cuenta de que algo similar ocurrió hace pocos años en una democracia occidental y en ese entonces fue un resultado tan impensable como lo sería en el 2016". 

Foto: Disinfo (photoshop)