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Antiguamente se conocía al petróleo como "aqua infernalis", advirtiendo el enorme peligro y destrucción que presenta este compuesto orgánico

El petróleo, el llamado "oro negro", es la principal fuente de energía de nuestra civilización y ha sido símbolo del progreso basado en la tecnología y en la explotación de la naturaleza. El desastre ecológico en el que vivimos está indisociablemente ligado a nuestro matrimonio con el petróleo, un recurso no renovable que representa una ambiciosa visión de crecimiento desmedido sin consideraciones del equilibrio y la armonía a largo plazo. No es casualidad que los pensadores medievales habían llamado a esta sustancia aqua infernalis.

La Revista SYMBOLOS de Federico González escribió hace unos años un artículo sobre el simbolismo del petróleo, que cada vez se vuelve más ominoso:

Es muy significativo que la principal fuente de energía de que se alimenta la sociedad moderna sea una sustancia subterránea, producto de la descomposición orgánica de residuos vegetales y animales: el petróleo, aceite de piedra, la antigua aqua infernalis medieval.

El equipo de SYMBOLOS sostiene que los pensadores de la antigüedad y del medievo consideraban que la manipulación de los materiales del subsuelo era algo que debía hacerse con el máximo cuidado, al tomarse en serio el simbolismo de lo inferior, de las fuerzas telúricas y caóticas. Eran objeto:

de un especial y consagrado tratamiento, sólo ejercido además por las castas sacerdotales (ver los antiguos Kuretes, los Kabires y Dáctilos). Se sabe que el primer hierro que se utilizó no era de mina, sino meteórico, caído del cielo, y que mucho más tarde se optó por extraerlo de la tierra.

Y es que "las entrañas telúricas encierran un potencial de energías de dicha índole, es decir subhumano e infrahumano, que el hombre arcaico mantenía a raya a través de la fuerza eficiente de los ritos y los símbolos". Y, acaso, no constatamos el poder infernal del aceite de piedra cuando al sacarlo de las profundidades lo derramamos en el mar o en la tierra, dejando muerte y destrucción, haciendo de alguna manera infierno sobre la tierra. 

Estudiosos de textos antiguos, los redactores señalan:

Igualmente al designar con la expresión aqua infernalis al petróleo, los hombres de la Edad Media conocían muy bien las "influencias" nefastas que podrían desprenderse de su manipulación y uso desmesurado. Esta advertencia al parecer no la tuvieron en cuenta los que diseñaron el modelo de civilización que estamos padeciendo, civilización que como todos sabemos encuentra su principal sustento en el petróleo y sus múltiples derivados.

En el petróleo ven el símbolo de "una falsa deidad llamada progreso, reflejo de la ignorancia la alienación, la dependencia y la impotencia de la humanidad contemporánea que no ha podido crear ninguna alternativa de cambio a la servidumbre que aún le profesa". Con este oro negro de los infiernos (infierno significa justamente esto: lo inferior):

el hombre ha llegado a crear un sofisticado mundo mecánico, pseudoanimado y pseudovivo, ha creado una poderosa ilusión de movimiento y velocidad en el plano físico que no deja de ser, por inferior, la más evanescente y peligrosa como claramente hoy podemos verificar, por el agotamiento de sus reservas que ya vislumbramos, y las crisis económico-políticas fatales, a que su misma escasez está dando lugar.

Algunos podrán objetar que basarse en el simbolismo cósmico del petróleo para advertir sus peligros es sólo pensamiento mágico-animista; pero estos serán los mismos que no ven ningún impedimento en saquear las reservas del planeta, en explotar la naturaleza, erradicar especies enteras de animales y plantas y demás; justo porque no creen que exista ánima alguna, ven la Tierra como una masa inerte al servicio del hombre y su impulso mecánico y ciego de progreso.

 

Lee el ensayo completo en la Revista SYMBOLOS

Foto: Vogue Italia "Oil Spill"

Cognición extendida: las arañas piensan a través de sus telarañas

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 04/19/2017

El fascinante mundo de las telarañas, los instrumentos de vibración cognitiva de las arañas

La emergente rama de la cognición extendida muestra cómo los procesos cognitivos, de memoria, aprendizaje y quizás autoconciencia, no están restringidos al cerebro o incluso al cuerpo en sentido estricto. Un fascinante estudio investigó la forma en la que las arañas utilizan sus telarañas como parte de una cognición extensa.

Según los investigadores, la telaraña como extensión cognitiva promueve ciertas conductas grupales y estimula la innovación a través de la conectividad cognitiva. Las estructuras de seda funcionan "como extensiones de los órganos perceptuales de las arañas, aumentando la sensibilidad a través de la amplificación o del atenuamiento de vibraciones particulares, lo cual les permite detectar movimientos del sustrato a cierta distancia". Las telarañas son instrumentos de cognición que transmiten vibraciones musicales, como ha mostrado otro estudio:

Las arañas que habitan en telarañas tienen una vista muy pobre y dependen casi exclusivamente de las vibraciones de sus redes para "ver" el mundo. Los patrones musicales que emergen de sus telarañas afinadas les proveen información crucial sobre el tipo de presa que han atrapado, los predadores que se acercan, así como las cualidades de sus posibles parejas. Las arañas cuidadosamente ingenian sus telarañas con un rango amplio de sedas para controlar su arquitectura, tensión y dureza, lo cual es análogo a construir y afinar un instrumento musical.

Las arañas saltarinas, por ejemplo, utilizan señales vibratorias alternativas en sus telas según el tamaño de su presa, en formas de agresión a través de mimesis. Otras arañas reciben estas vibraciones y atacan presas ficticias, lo cual hace que caigan enredadas en la telaraña. Los investigadores han notado que las arañas son capaces de llevar su atención selectivamente a ciertas áreas de las telarañas para modularlas. La tensión de las telas es regulada según qué tipo de presas se quiere atender. Algunas arañas incluso eligen su hábitat conforme a los ambientes que mejor transmitan sus vibraciones, como si fueran productores de audio eligiendo un estudio. De manera notable, cuando se les administran sustancias psicodélicas u otras drogas, las arañas alteran la arquitectura de sus telarañas, y se ha notado que algunos parásitos inyectan sustancias a las arañas para que construyan telarañas que ellos mismos pueden explotar, en un metacontrol mental.

La conclusión es que las telarañas procesan información de manera adaptativa y le imparten significado dentro de un sistema todoabarcante.