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El origen del Día de la Bicicleta y el primer viaje en LSD del doctor Hofmann

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 04/19/2017

Este 19 de abril se celebra el Día Mundial de la Bicicleta, una fecha que tiene su surtidor en el primer viaje con LSD de la historia, hace 74 años

Hoy millones de personas en distintas ciudades del mundo festejarán o serán expuestos a la propaganda del Día Mundial de la Bicicleta, uno más entre una larga lista de efemérides, la mayoría inanes. Muchos pensarán que entre la cantidad de días internacionales que se celebran el de la bicicleta es uno de los mejores, pues a fin de cuentas promueve una actividad deportiva y un medio de transporte que descongestiona la vida urbana. Pocos sabrán que el origen de este día está vinculado indisociablemente con un viaje en bicicleta único, aquel del doctor Albert Hofmann, de sus laboratorios en Sandoz, Suiza, a su casa, habiendo antes consumido por primera vez con fines experimentales LSD (3 días antes, Hofmann lo había ingerido en pocas cantidades sin querer).

El Día de la Bicicleta se celebra como tal desde 1985, luego de que Thomas B. Roberts, profesor de la Universidad de Illinois, tuviera la ocurrencia de celebrarlo un 19 de abril siguiendo aquel evento epifánico del doctor Hofmann. Curiosamente, hoy muchos gobiernos utilizan la celebración para promover sus acciones en materia de urbanismo y algunos mandatarios van al trabajo en bicicleta, emulando el memorable viaje en LSD de Hofmann (algo que probablemente ignoran). El Día de la Bicicleta se suma a otras celebraciones, como el Día de San Valentín o la misma Navidad, que tienen un origen pagano que se pierde en el tiempo, ocultado por la fechada del mercantilismo.

Hacemos ahora un recuento de la memorable jornada en la que el doctor Hofmann probó por primera vez una droga que luego alimentaría todo el movimiento psicodélico, especialmente debido al entusiasmo de Tim Leary. Hofmann lamentó mucho que esta sustancia fuera prohibida y se vetara toda investigación científica con LSD, y seguramente hoy estaría contento de ver que la medicina psicodélica tiene un renacimiento. Leary quería darle LSD a todo el mundo, sin distinción; Hofmann sabía que el LSD era sólo para algunas personas en ciertos momentos, idealmente bajo supervisión médica, y que de otra forma podía ser peligroso. 

El 19 de abril de 1943 el doctor Albert Hofmann decidió probar una nueva droga que había desarrollado en sus laboratorios en Suiza años antes trabajando con el ergot, un hongo que se genera en el pan de centeno (y que, se dice, habría sido usado en los misterios griegos de Eleusis) en busca de encontrar un estimulante circulatorio. Los accidentes son la materia prima de la creación, y el 16 de abril de 1943 Hofmann ingirió accidentalmente un poco de LSD –"todo hombre derrama la sustancia que ama”, decía Robert Anton Wilson parafraseando a Oscar Wilde. Esta pequeña dosis fue suficiente para desatar a su imaginación y preparar el histórico primer viaje de dietilamida de ácido lisérgico.

El día que ahora conocemos como Día de la Bicicleta, Hofmann decidió tomar 250mg de LSD-25 (el umbral de la dosis son 20mg). Después de ingerir la ominosa sustancia, el doctor Hofmann fue presa de un momento inicial de pánico –lo que se explica por la gran cantidad de ácido que consumió sin tener referencias, coqueteando con un malviaje que al final no dominó la experiencia, abriendo de esta forma brecha en beneficio de la psicodelia: después de una examinación médica superficial Hofmann comprobó que estaba bien y decidió explorar la sustancia. Aquí se cifraba la plantilla del viaje psicodélico de primero tener que enfrentar dificultades --un simbólico descenso al inframundo-- para luego resurgir avante con las mieles de la catarsis. Le pidió a su asistente que lo llevara a casa en bicicleta porque no se podía usar vehículos motorizados, debido a la guerra. En el viaje en bici, al entrar en contacto con la luz del Sol y la naturaleza, despertó el primer momento de conciencia psicodélica que luego llamarían sunshine acid:

Poco a poco empecé a disfrutar una serie sin precedente de colores y formas jugando persistentemente detrás de mis ojos cerrados. Imágenes fantásticas surgían, alternándose, variando, abriendo y cerrándose en círculos, explotando en fuentes, reacomodándose e hibridizándose en un flujo constante...

Tuve la sensación de que veía la tierra y la belleza de la naturaleza como era cuando fue creada. Fue una experiencia maravillosa. Un renacimiento, ver la naturaleza bajo una luz nueva…

 

* Una versión de esta nota fue originalmente publicada el 19 de abril de 2010 (la historia es un fractal que se repite).

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Un breve seguimiento de las políticas que han restringido, perseguido y castigado el consumo, siembra e investigación científica de esta planta

Durante años nos han bombardeado con campañas para satanizar esta sustancia o confundirla bajo esa amplia y poco informativa categoría de las drogas. En muchos países latinoamericanos, como México o Colombia, el costo de esta guerra internacional ha sido elevado.

 

El debate sobre sus riesgos, características y beneficios se ha reabierto desde hace algunos años. La comunidad científica ha notado la alarmante falta de estudios sobre la cannabis y sus efectos en nuestro cuerpo, además de las desaprovechadas aplicaciones industriales que se podrían desarrollar con ella.

De acuerdo con el observatorio global de políticas para las drogas, la cannabis (marihuana, ganja, mota, hierba, etc.) es la sustancia ilícita más consumida en todo el mundo y se planta en prácticamente todos los países. En el Informe Mundial sobre las Drogas 2013 se estimó que 180,6 millones de personas, entre los 15 y 64 años, la consumen, es decir el 3.9% de la población global.

 

 

Su uso, recreativo, religioso, medicinal e industrial, se remonta a los principios de la civilización. Aunque pertenece originalmente al Asia central y la India, se propagó rápidamente por todo el mundo.

La historia de su prohibición está íntimamente relacionada con la política estadounidense y es reciente. En 1906 se firmó la ley federal de comida y drogas, el primero de muchos actos legislativos que, junto a una constante campaña de criminalización de la sustancia basada en su asociación a diversas enfermedades, terminarían por empujarla poco a poco al terreno de lo prohibido.

Prohibir sustancias luego de asociarlas a grupos de migrantes demostró ser la manera más efectiva para inclinar la opinión pública a favor del gobierno federal. Así sucedió ese mismo año al prohibir el opio, típicamente relacionado con los chinos.

 

Harry J. Anslinger

 

Para 1930, la institución creada para cubrir la necesidad de control sobre el consumo cambia su nombre a FDA (Food and Drug Administration). Harry J. Anslinger, un implacable persecutor de los traficantes de alcohol durante la época de la prohibición, pasaría las siguientes 3 décadas persiguiendo enloquecidamente a la planta, difundiendo información falsa sobre sus efectos y posibles consecuencias de uso. De acuerdo con él, un carrujo podía volverte un filósofo o un asesino.

En diversos medios de comunicación estas ideas fueron repetidas hasta el cansancio. Baste recordar la terrible película de 1936, Reefer Madness, o la vasta maquinaria propagandística de Randolph Hearst, dueño de 30 periódicos a lo largo y ancho de EEUU (e inmortalizado por Orson Welles en Citizen Kane), que mediante el periodismo amarillista e información inventada contribuyó a la persecución cannábica.

 

 

Hearst contribuyó con Aslinger para falsear noticias y transformarlas en montajes que construyeron una imagen heroica del segundo. Prácticamente a él (y a Joseph Pulitzer) se debe el termino amarillismo. Junto a muchos otros magnates, Hearst se involucró en la batalla contra el cáñamo para abrirse paso entre su competencia; la industria farmacológica, química, papelera y textil unieron fuerzas para ganar terreno.

 

 

La gran depresión contribuyó a que un sentimiento antiinmigratorio se acentuara ante la amenaza de la mano de obra barata mexicana en un panorama desolador. Las historias de Hearst apuntalaron este sentimiento: la marihuana provoca sed de sangre, le da fuerza sobrehumana a los negros para violar blancas.

O esta “inspiradora” cita del propio Anslinger:

La mayoría de los fumadores de marihuana son gente de color, músicos de jazz y artistas. Su música satánica es inspirada por la marihuana. Cuando las mujeres blancas fuman marihuana comienzan a buscar relaciones sexuales con negros, artistas y otros. Es una droga que causa locura, comportamiento criminal y muerte – la droga que ha causado más violencia en la historia de la humanidad.

 

Para 1937 lograrían aprobar un impuesto sobre productos hechos con cáñamo, además los cargos por posesión y consumo eran severos, cosa que no cambio durante décadas. En 1961 se celebró la Convención Única sobre Estupefacientes, un foro internacional sobre control de drogas en la ONU. Se votó a favor de la prohibición total de la marihuana con usos médicos o científicos.

Desde sus principios racistas hasta sus fines industriales la prohibición de la marihuana fue fiel reflejo de las relaciones entre países colonizadores y colonizados, mientras que el uso de fármacos se regulaba, el uso de plantas asociadas a la medicina nativa se prohibía.

Para 1971 la Convención sobre Sustancias Psicotrópicas clasifica la principal sustancia activa de la marihuana, el tetrahidrocannabinol, dentro de las listas de clasificación de sustancias I (escaso o nulo valor terapéutico, amenaza especialmente grave a la salud pública) y IV (alto valor terapéutico, amenaza menor). Rápidamente los resultados legislativos de la convención serían ratificados por varias potencias y terminarían por delimitar los criterios de penalización en más de 180 países.

Luego del brutal fracaso de todas las iniciativas internacionales en su participación en la llamada guerra contra las drogas, muchos países y estados al interior de EEUU han dado paso atrás a las ridículas restricciones impuestas a una planta noble, mucho mas inofensiva que el alcohol o el tabaco, y cuya “sobredosis”, por mucho, te manda a dormir.