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Estos son los principales estereotipos con los que se percibe a los árabes, asiáticos, africanos y latinoamericanos

Política

Por: pijamasurf - 04/03/2017

Occidente ha creado el mito de Oriente y del exotismo e inferioridad de todo lo que no se ajusta a su angosta visión del mundo

En poco más de 2 minutos este notable video presentado por Al Jazeera nos introduce al trabajo de Edward Said y su importante noción de orientalismo, la creación de un estereotipo de lo que es lo oriental.  Said argumenta que Oriente, y en esto debemos incluir a los pueblos nativos del continente americano, nunca pudo representarse a sí mismo, y por lo tanto se creó un mito de uso político en la imaginaria occidental.

La colonización ocurrió "Nó sólo con ejércitos sino con literatura, no sólo con conquista sino con antropología, no sólo con opresión sino con narrativa". Occidente pintó una imagen de Oriente: encantadores de serpientes, bailarinas exóticas, ladrones, holgazanes, lo sensual, lo pervertido, lo peligroso; mientras que los occidentales eran siempre lo racional, lo civilizado, lo disciplinado, lo iluminado. Said, un intelectual palestino versado en la cultura occidental, notó como se construyó esta narrativa en la literatura del siglo XIX y hoy continúa en la cultura moderna: la narrativa moderna política de "ellos contra nosotros", lo irracional contra lo racional, lo barbárico contra lo civilizado. El video identifica los siguientes estereotipos:

Africanos: déspotas corruptos, muertos de hambre.

Latinoamericanos: narcos, futbolistas, dictadores.

Árabes: terroristas, misóginos.

Asiáticos: fanáticos religiosos, ingenieros de software.

Podríamos añadir otros, pero éstos capturan la esencia de cómo se ha construido el mito, cómo se ha fijado la identidad. Es doblemente dañino, pues por una parte se construye el mito y se lleva a la imaginaria colectiva como un prejuicio que se manifiesta como una visión de la realidad de los ciudadanos promedio; por otro lado se usa dentro de una agenda política para justificar la invasión y la intervención. La continuidad de la evangelización, ahora de manera secular; antes con espadas, biblias y crucifijos, ahora con iPhones, tarjetas de crédito y modelos de Victoria's Secret. 

El siguiente video utiliza un ejemplo que se encuentra en la obra de Said: el orientalismo es como si un profesor universitario de edad avanzada fuera a un rave o a una fiesta de jóvenes. De igual manera al mirar hacia Oriente, los intelectuales, no podían entenderlo y por eso lo juzgaron como enigmático y lo romantizaron a la vez que lo satanizaron. El intelectual que mira con una mezcla de excitación y desprecio siente que sus valores están justificados, ya que es un académico que tiene una reputación de autoridad que le permite sentirse superior. Said creía que la academia occidental influyó en las sociedades imperialistas con una intelectualidad dudosa, incapaz de ver más allá de sus propios prejuicios basados en la creencia de la superioridad occidental. La intelectualidad está afectada de una visión política y es utilizada como justificación para la colonización, reformulando la invasión como salvación.

Es de mencionar que el complejo de superioridad de los intelectuales occidentales ha hecho que se olvide que lo más preciado de esta propia intelectualidad tiene fuentes orientales o africanas, como es el caso de la filosofía griega y de grandes exponentes como Platón y Pitágoras, entre otros, quienes más que pensadores originales, según su propia admisión, obtuvieron buena parte de sus conocimiento de fuentes egipcias y asiáticas. En cierta forma el despertar de la filosofía occidental viene de la raza negra, algo que escandalizó a los intelectuales del siglo XVIII y XIX.

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'Saturday Night Live' dedica su programa a parodiar y criticar a Trump (por momentos genialmente)

Política

Por: pijamasurf - 04/03/2017

SNL revive y cobra relevancia en tiempos de Trump, donde todo parece ser broma

Durante mucho tiempo Saturday Night Live ha sido el programa de comedia del establishment en Estados Unidos, el lugar por donde pasan todos los comediantes y los políticos. Y si bien las parodias pueden irritar a algunos, son mayormente inofensivas y poco trascendentes (en cuanto a su influencia más allá de la dimensión de la risa).

Si bien sería exagerado decir que esto ha cambiado, al ver el programa de este sábado pasado se siente una cierta electricidad, especialmente al notar una franca y por momentos hilarante crítica y caricaturización de Trump y de su gabinete. El show siempre se ha mofado de los presidentes y los candidatos pero al parecer le han subido una rayita, y es que Trump puede estar gobernando con el apoyo de una fuerte facción de la población pero no parece tener consigo a la industria del entretenimiento (esto, o simplemente su comportamiento es demasiado caricaturizable, una irresistible tentación para cualquier comediante). Claro que esto no significa que estemos viendo algo revolucionario y demás, pero es ciertamente interesante comparar con otros países en los que "un dictador" o un político autoritario suele tener controlados a los medios. Aquí vemos cómo Trump es tratado como un niño berrinchudo completamente inepto que es además el títere de Steve Bannon, la oscura figura mesiánica islamofóbica que pende sobre su administración, una mezcla entre la Muerte y Darth Vader. Hay que recordar que este estado de lo ridículo es visto por decenas millones de personas en Estados Unidos, siendo uno de los programas con más rating.

Sabiendo que Trump es narcisísticamente adicto a ver cómo es representado en los medios y a revisar los programas de TV, los chismes y los temas del día en Internet, el sketch de ayer debe de haberle calado al menos un poco. Vale la pena mencionar también el monólogo introductorio de Kristen Stewart, quien citó una serie de tuits de hace unos años (uno 11) en los que Trump siguió de manera un tanto obsesiva su relación con Robert Pattinson. Trump le daba el consejo a la estrella masculina de Twilight de dejar a Stewart, quien aparentemente le había sido infiel. Trump hablaba con poca autoridad, puesto que él también había sido famosamente infiel. 

La imitación de Melissa McCarthy del secretario de prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, ha sido extensamente laureada por la crítica como una genial pincelada de histrionismo televisivo. Al parecer la administración de Trump es justo lo que este show necesitaba para revivir, ya que había estado por varios años en un punto bastante bajo en su ilustre historia. SNL le debería de regalías a Trump y su equipo por crear un Estado tan fácil de ridiculizar y de transformar en risas --lo trágico regresa como cómico.