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La última moda de sexo en Rusia tiene un impacto que querrás conocer

Sociedad

Por: PijamaSurf - 04/30/2017

Los mensajes son claros: “Busco a un hombre que pueda instalar unos cables en dos habitaciones de mi piso”, “Me reuniré con cualquiera que a cambio de sexo me dé un sofá"...

En las redes sociales es muy común encontrar artículos, imágenes y videos en torno al sexo. La mayoría de ellos poseen títulos rimbombantes y fotografías eróticas que provocan caer en la tentación de darle clic. Los cibernautas consumen este tipo de información como si se removieran los viejos fantasmas de los manuales de urbanidad o creencias de la vieja escuela católica. Sin embargo, ¿qué tipo de sexo es el que se está vendiendo? ¿Cuál es el concepto del sexo que brinda ese tipo de información?

Hay que comprender que, según los especialistas en sexualidad, la principal causa de disfunciones y trastornos sexuales, Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), embarazos no planeados y otras afectaciones relacionadas con el sexo es una cultura culpígena. Esto se debe principalmente a que este tipo de tradiciones promueven la desinformación, una pobre educación sexual y una especie de morbo por cumplir con lo prohibido sin saber mucho o nada al respecto. 

Así, las personas van conociendo acerca del sexo mediante tradiciones culpígenas, Internet y pornografía. Casi sin darse cuenta, no sólo someten la experiencia del acto sexual a conceptos relacionados con el pecado, lo prohibido, el juego de poder, el control, el éxtasis, la omnipotencia y las ganancias materiales, sino que también distorsionan la vivencia total de tener sexo.

Como resultado surgen modas que implican riesgos para la salud física o emocional. Entre ellas se encuentra esta práctica que comenzó en Rusia a partir de la crisis del petróleo, en donde las mujeres ofrecen sexo a cambio de servicios de fontanería, instalación de muebles, reparaciones mecánicas, mudanzas o paseo de perros. De acuerdo con los sociólogos, esta situación surgió a partir de la crisis en Rusia, lo cual provocó que la “población recurriera a todo tipo de ingenios y remedios para mantener su nivel de vida”. La crisis ha aumentado el nivel de pobreza y, con el fin de sobrevivir, “el sexo se utiliza para pagar este tipo de servicios tradicionales. Incluso hay comunidades online formadas especialmente para este propósito”.

Los mensajes son claros: “Busco a un hombre que pueda instalar unos cables en dos habitaciones de mi piso”, “Me reuniré con cualquiera que a cambio de sexo me dé un sofá”, “Hago arreglos en el hogar: consigues placer y renovación”, “Ofrezco servicios de taxista a cambio de sexo”. En otras palabras, si se necesita un servicio y no puedes –o no quieres– gastar dinero, se puede negociar a través de sexo. 

Esta alteración de la prostitución convierte a la sexualidad en una transacción de bienes a favor del poder. Sin embargo, no deja de permanecer la siguiente incógnita: si el sexo es una práctica que encarna a Eros, que incluso los indígenas mexicas solían decir que era un regalo de los dioses por todas las desgracias y sufrimientos que surgen en la vida, ¿cómo es que puede menospreciarse y reducirse a un concepto capitalista? Es evidente que ante una crisis la supervivencia marca una necesidad y que el sexo marca un valor en esfuerzos prácticos pero, ¿será ésta la mejor manera para vivir y transmitir la experiencia de la sexualidad? 

Asiento con forma de pene en el metro de México causa conmoción (VIDEO)

Sociedad

Por: pijamasurf - 04/30/2017

Un asiento con forma de pene, exclusivo para hombres, genera conmoción (por buenas razones) en el mundo

Actualmente México suele aparecer en las noticias en otras partes del mundo mayormente por el narcotráfico, pero recientemente otra noticia de este país ha copado las planas de los medios internacionales. Hace unos días se dieron a conocer imágenes de un peculiar implemento en el metro de la Ciudad de México: un asiento con la forma de un torso desnudo y un pene en relieve bajo la leyenda "exclusivo para hombres".

La idea detrás de este "stunt" era que los hombres sintieran la grotesca incomodidad a la cual se somete a numerosas mujeres en los vagones del metro, en los que abunda el acoso sexual. En otras palabras, esa sensación perturbadora de sentir súbitamente el pene de un extraño embarrándose al cuerpo.

Aparentemente el suceso fue parte de una estrategia magistralmente orquestada por ONU Mujeres en su campaña contra el acoso sexual #NoEsDeHombres. La idea, según Ana Güezmes, representante de este organismo, era generar empatía en los usuarios del metro y corregir la visión errónea de que la violencia de género se produce como resultado de los vestidos provocativos que utilizan ciertas mujeres, una idea que, aunque suene ridícula y retrógrada, sigue siendo sostenida por muchos hombres. Una campaña de guerrilla-marketing que combate lo grotesco con lo grotesco. Morbo por una buena causa. Y aunque al parecer la intervención más que tener un efecto en los usuarios del metro fue una operación para tomar estas imágenes y viralizarlas, no se puede negar su efectividad e importancia.