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Esta podría ser la evidencia astronómica de que los universos paralelos existen

Ciencia

Por: pijamasurf - 05/18/2017

Científicos podrían haber encontrado pruebas de que vivimos en un multiverso

La idea de los universos paralelos fue por mucho tiempo sólo imaginaria, una especie de construcción metafórica alimentada por la fantasía de nuestro pensamiento. Después, con la llegada de disciplinas como la astrofísica y los desarrollos cuánticos de la física, la idea adquirió otro cariz y comenzó a considerársele una posibilidad real. La física teórica ha jugado con las ideas de la multidimensionalidad y los multiversos, a veces esgrimiendo argumentos de la teoría de cuerdas, la de la relatividad y la cuántica, y en muchos de esos modelos todo parecería indicar que el universo que conocemos es sólo uno de entre muchos no posibles sino existentes, aunque velados a nuestros recursos de percepción.

Es posible, sin embargo, que la ciencia esté próxima a pasar de la teoría a la comprobación. Recientemente, un grupo de científicos de la Royal Astronomical Society del Reino Unido dio a conocer la que hasta ahora parece ser la evidencia más fehaciente de la existencia de multiversos: un “punto helado” (“cold spot”) con 13 mil millones de años de antigüedad, a 1.8 mil millones de años luz de distancia y que lleva ese nombre porque su temperatura es 0.00015 grados centígrados menor que todo lo que le rodea.

Este punto de vacío en el universo fue notado por primera vez en el 2004 por el satélite WMAP de la NASA; después, en el 2013, la misión Planck de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) confirmó su presencia.

¿Por qué este “punto frío” puede ser tan relevante? En pocas palabras, porque la teoría estándar del origen del universo (es decir, la teoría del Big Bang y lo que ello implica) no es capaz de explicar su existencia.

La comunidad científica especializada se debate entre si este hallazgo cuestiona o no la manera en que hasta ahora se ha entendido la formación del universo. Por un lado hay quienes sostienen que el “punto frío” no es más que una “ilusión óptica” provocada por la falta de galaxias. Otros, sin embargo, con más atrevimiento, proponen otras respuestas.

Tom Shanks, por ejemplo, profesor en la Universidad de Durham, en una explicación que califica de “exótica”, considera que el “punto frío” podría tener su origen en la colisión entre nuestro universo y una burbuja de otro universo.

Si esto llega a confirmarse, Stuart Clark (doctor en astronomía y colaborador del diario inglés The Guardian) cree que entonces la física nunca llegará a explicar la naturaleza del universo, pues la idea de que existen otros universos paralelos a este en que vivimos supone que las leyes de la física que hemos llegado a comprender y sistematizar son válidas únicamente para esta realidad pero no para otras, donde pueden existir con mínimas o grandes variaciones.

Y ese problema, en cierto sentido, parece la menor de las consecuencias…

 

Más información en estos enlaces:

https://www.ras.org.uk/news-and-press/2982-new-survey-hints-at-exotic-origin-for-the-cold-spot

https://arxiv.org/pdf/1704.03814.pdf

https://www.theguardian.com/science/across-the-universe/2017/may/17/multiverse-have-astronomers-found-evidence-of-parallel-universes

 

También en Pijama Surf: Anomalía detectada en el Gran Colisionador de Hadrones podría cambiar la teoría con que se explica el universo

Nuevo modelo científico explica cómo todo lo que vemos es una alucinación generada por el cerebro

Ciencia

Por: pijamsurf - 05/18/2017

La realidad no es más que la alucinación generada por los patrones previos de nuestro cerebro

Un grupo de científicos y filósofos ha publicado una serie de trabajos bajo la rúbrica Open Mind en los que establecen una teoría que llaman "procesamiento predictivo". Con esta teoría, sustentada por decenas de papers científicos, sugieren que procesamos la realidad con base en predicciones que hace el cerebro sobre lo que está ahí y no a partir de lo que realmente esta ahí, ya que esto es de alguna manera incognoscible o al menos no es cognoscible sino a través de nuestro cerebro (o quizás, mejor dicho, de nuestra conciencia, pero ese es otro debate), el cual tiene este modo operativo de predecir o prever, es decir, de crear una impresión o expectativa y, por lo tanto, no tenemos cognición directa de la elusiva sustancia de lo real (sustancia que quizás ni siquiera existe).

Los científicos argumentan que nuestros cerebros constantemente están haciendo predicciones del mundo externo y estas predicciones son lo que percibimos, lo que decimos que es la realidad. Los investigadores y filósofos mantienen conjuntamente que para hacer predicciones más precisas nuestros cerebros modifican sus modelos internos del mundo y hacen que el cuerpo cambie de estado o lugar, para que el ambiente externo entre en consonancia con sus predicciones. 

Esta nueva teoría tiene como principal sentido cuestionar la idea de que recibimos pasivamente información del mundo y que lo que pensamos y representamos en nuestra mente es una imagen fiel de la realidad que existe allá fuera, intocada por nuestra percepción. La percepción es activa, no pasiva. El mundo pasa a través de filtros. La acción y la cognición son resultado de computos en el cerebro que involucran tanto un procesamiento de arriba hacia abajo como de abajo hacia arriba, es decir, donde el conocimiento previo del mundo y nuestro estado cognitivo y emocional influyen en la percepción.

Nuestro cerebro funciona como una computadora que construye constantemente en tiempo real un modelo del cuerpo y del ambiente que espera percibir. Usa este modelo para hacer varias hipótesis de aquello que es la fuente de las sensaciones y aquella hipótesis que parece más probable se convierte en la percepción de la realidad externa. Dos de los autores principales de esta teoría, Metzinger y Wiese, explican que su trabajo nos lleva a entender "el procesamiento del cerebro como una alucinación controlada en línea". Esto implica que todo lo que percibimos, incluyendo nuestro cuerpo y el medio ambiente, es un simulacro, una recreación. Así, no sólo los estados conocidos como alucinógenos, las drogas o la locura son alucinaciones; esta realidad, en su más sobria expresión, es una constante alucinación.

La investigación en torno a esto produce una serie de fascinantes preguntas que quizás algún día podremos responder, como, por ejemplo, qué tanto nuestro mismo cerebro se ve moldeado por las predicciones previas. Una posible explicación a esta naturaleza alucinatoria de la realidad es dada por el nuerocientífico Donald Hoffman:

El físico matemático Chetan Prakash probó un teorema que yo ideé: según la evolución por selección natural, un organismo que ve la realidad nunca será más apto que un organismo de igual complejidad que no ve la realidad pero que está ajustado sólo en aptitud [para sobrevivir].

Hoffman mantiene que nuestras percepciones han evolucionado para incrementar nuestra aptitud (lo que llama fitness) y no para ver la verdad. Sólo vemos la parte del bosque que nos sirve para sobrevivir y perpetuarnos. Al parecer estaríamos superimponiendo al mundo los constructos que sirven para que sigamos viviendo, perpetuando de alguna manera nuestra especie. 

Resulta también fascinante comparar esto con el colapso de la función de onda de la física cuántica, o cómo la materia hasta no ser observada es solamente una onda de probabilidades. Nuestro cerebro crea un modelo de la realidad, lanza una hipótesis sobre ésta y es a partir de que llega a dicha hipótesis (que hace la interrogación como tal) que emerge una realidad correspondiente. Esto recuerda la frase de Heisenberg de que "lo que observamos no es la naturaleza en sí misma, sino la naturaleza expuesta a nuestros métodos de interrogación". ¿Quién dice que los descubrimientos de la física cuántica sólo operan a niveles microscópicos sin influir en nuestra experiencia cotidiana de la realidad?

Otra lectura interesante sería cotejar lo que los científicos llaman predicciones con lo que la psicología budista llama el karma o los patrones habituales. De cualquier manera, el mundo parece ser el resultado de todas nuestras predicciones previas o de las intenciones que han informado nuestras acciones (karma).

 

Con información de New Scientist