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Este trío de movimientos incrementa frecuencia del orgasmo femenino, según científicos

Salud

Por: pijamasurf - 05/09/2017

Investigadores determinan que la combinación de estas 3 cosas hace que las mujeres tengan mayor posibilidad de tener orgasmos durante una relación sexual

Existe una marcada brecha en el orgasmo entre hombres y mujeres heterosexuales; esto se debe en gran medida a que, comúnmente, para las mujeres una relación sólo basada en la penetración vaginal no produce los mismos resultados que para los hombres.

Un estudio publicado en el journal Archives of Sexual Behaviour, en el que se analizaron las respuestas de más de 52 mil participantes, arrojó datos relevantes en este sentido. En el sondeo, el 95% de los hombres señaló que tiene un orgasmo siempre o casi siempre durante los encuentros sexuales íntimos, mientras que sólo el 65% de las mujeres heterosexuales consiguen esto. Para los hombres homosexuales los datos indican un 89% y un 86% paras las mujeres homosexuales. 

En la misma investigación se descubrió que sólo el 35% de las mujeres heterosexuales alcanza el orgasmo con sólo la penetración vaginal durante el sexo. Con esta cifra contrasta el hecho de que el 80% de las mujeres heterosexuales y el 91% de las mujeres lesbianas logran el orgasmo con una combinación de estimulación genital, besos profundos y sexo oral, sin que sea necesario el sexo vaginal. 

Lo anterior ha llevado a considerar a los investigadores que este trío de movimientos es algo así como un triángulo dorado del orgasmo femenino que debería ser reproducido para reducir esta brecha orgásmica. Mientras que para un hombre la variación de actividades dentro de una relación sexual en general no afecta sobremanera su capacidad de tener un orgasmo, para las mujeres realizar estas tres cosas incrementa significativamente la posibilidad de que alcancen un orgasmo en una relación sexual. Según los investigadores, las mujeres que habían hecho estas tres cosas en su último encuentro sexual tenían un 20% más de probabilidades de responder que siempre o usualmente llegaban al orgasmo.

De aquí emerge claramente una estrategia sexual en la que los hombres deberían tener en consideración que la mujer probablemente no llegará al orgasmo solamente con la penetración vaginal y por lo tanto deberán buscar no centrar la relación únicamente en ello, y las mismas mujeres ---que están interesadas en su función orgásmica--- deberán buscar hacer saber esto a sus parejas.

¿Y si las adicciones fueran realmente un problema de aprendizaje?

Salud

Por: PijamaSurf - 05/09/2017

Desde una perspectiva neurocientífica, las adicciones son una conducta compulsiva que persiste sin importar las consecuencias negativas

Las adicciones pueden variar, desde el uso de sustancias psicotrópicas hasta la repetición de patrones que promuevan la adrenalina. Primero llega la sensación eufórica, la excitación y la manía, luego la adaptación del cuerpo a estas sustancias que hacen creer que todo estará bien eternamente, y finalmente la mente se aprisiona en el objeto de la adicción alienando al individuo de su cuerpo y medio ambiente. 

De acuerdo con la teoría biopsicosocial de las adicciones, una adicción puede surgir si se permite germinar la semilla mediante la predisposición genética, las experiencias traumáticas o un medio ambiente que la fomente o normalice. No obstante, estas causas aún no logran explicar por qué un adicto sigue siendo un adicto pese a haber tomado conciencia y haber realizado esfuerzos por superarlo. 

Desde una perspectiva neurocientífica, las adicciones son una conducta compulsiva que persiste sin importar las consecuencias negativas (en la salud, la familia, la economía, la estabilidad laboral, etc.), las cuales tienen impactos significativos en el proceso cognitivo de aprendizaje. Jane Taylor, investigadora de la Universidad de Yale, explica que una adicción puede relacionarse con cambios en el aprendizaje emocional profundo: “Una parte crítica del aprendizaje emocional cambia las conexiones neuronales que responden al castigo y a la recompensa y a la unión que hay con ciertas acciones y el medio ambiente”.

Por ello, menciona Taylor, la mejor manera de tratar una adicción es viéndola como un desorden de aprendizaje. En otras palabras, esta conducta compulsiva altera la percepción del castigo o de cualquier otra consecuencia negativa, haciéndolas imperceptibles para el individuo. Es más, las adicciones “promueven el aprendizaje positivo y el recuerdo de que una droga facilita una sensación placentera e inhibe los impactos de las consecuencias negativas”.

Este fenómeno fue anteriormente descrito por el psicólogo conductual F. Skinner, quien se dio cuenta de que la ansiedad de recibir una recompensa promueve la repetición compulsiva de ciertos patrones. Esta paradoja de aprendizaje es el corazón de la adicción, brindando una clave sobre lo que está mal en el cerebro. 

Contemplando que el sistema cerebral de recompensa motiva a los organismos a realizar las actividades que se deberían hacer para mejorar, en la adicción hay una mala asociación entre la acción y la recompensa inmediata –pese a las consecuencias negativas a largo plazo. 

Larry Young, profesor de psiquiatría en la Universidad Emory, utiliza el ejemplo de la pareja. Nuestro sistema básico de motivación nos ayuda a buscar una pareja a pesar del rechazo, las peleas, los miedos y otros retos. Este sistema nos obliga a establecer prioridades, insistir y persistir para sobrevivir mediante rápidas tomas de decisiones calculadas por algoritmos inconscientes. Es este sistema lo que neuroquímicamente se relaciona fuertemente con el vínculo, el apego y la adicción, a través de la oxitocina y la serotonina. Este proceso hormonal, menciona Young, es un tipo de aprendizaje que no sólo altera la reacción del sistema de supervivencia y del estrés; también reduce los niveles de ansiedad, angustia y miedo. Por lo tanto, se realiza una “mala” asociación cognitiva que lleva a la compulsión. 

De acuerdo con esta premisa, la adicción es sólo una mala asociación que requiere ser extinguida para el bienestar de la persona; sin embargo, ¿ello será lo suficientemente contundente para reducir la incidencia de adicciones?