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'Namaste' no es el único saludo en sánscrito, una lengua en donde abundan las formas verbales de rendir homenaje, desear buena salud y bienestar

Seguramente conoces la expresión namaste, uno de los saludos más comunes en algunas partes de la India y, por extensión, en las escuelas y centros de yoga de todo el mundo. Namaste procede del sánscrito y está formado por el sustantivo nama, "homenaje, reverencia, saludo" y el pronombre te, "a ti", resultando en la expresión "Homenaje a ti", "Reverencia a ti", "Saludos". Por cierto, nama proviene de la raíz nam, que en su forma más básica significa "doblar", "someter", "hacer reverencia", y no hace referencia a ningún tipo de luminosidad o cualidad inmutable del ser, como se afirma en muchas interpretaciones del saludo namaste.

Sin duda el saludo namaste no falta en textos sánscritos antiguos, como en el Garuapurāṇa y el Mahābhārata, en donde muy a menudo aparece acompañado por la forma verbal astu, "que haya", de varias formas: namaste'stu, namo'stu te, significando "Que haya homenaje a ti", "Que haya reverencia a ti", etc.; y también encontramos sus variantes te nama, que es una simple inversión de sus elementos, y namastubhyam, que significa exactamente lo mismo pero con otra forma del pronombre.

Aunque namaste es tan común y usado, está lejos de ser la única forma de saludar en la India, en donde, dependiendo de la región, es más apreciado utilizar otras formas como ram ram, jay mata di, etc. Y, definitivamente, namaste no es el único saludo en sánscrito, una lengua en donde abundan las formas verbales de rendir homenaje, desear buena salud y bienestar, etc. Abajo te presentamos cinco saludos en sánscrito que también puedes utilizar en tu vida cotidiana, y que están presentes en los textos antiguos de la India.

 

1. namo namaḥ. Este saludo es una variante muy cercana al namaste. En realidad es una repetición de la palabra namaḥ (namaḥ namaḥ), presentándose un cambio fonético al final del primer namaḥ. Aunque en sánscrito hay repetición, en español podemos entenderlo como simplemente "Saludo", "Reverencia". Puede ir acompañado de te, como en namo namaste, y/o del nombre de la persona a la que se está saludando, sea humana o divina, como en este ejemplo del Kūrmapurāṇa: namaste kṛṣṇāya govindāya namo namaḥ, "Reverencia a ti, reverencia a Kṛṣṇa Govinda".

2. bhadraṃ te. Literalmente significa "Que tengas bienestar", "Que seas feliz". La palabra bhadra se refiere a "prosperidad, fortuna, alegría, auspicio, bendición", por lo que con este saludo uno desea que el otro tenga todos esos favores. También puede incluir la palabra astu, como en bhadramastu te, significando lo mismo.

3. svasti. Svasti, de donde procede la palabra svastika, significa "fortuna, bienestar, éxito, prosperidad", y siempre se refiere a algo sumamente auspicioso y propicio. A modo de saludo svasti se puede usar de forma aislada o también agregarle astu, como en svastyastu, "Que haya fortuna", o te, como en svasti te, "Que tengas fortuna". Finalmente se pueden usar las tres palabras, como en este ejemplo del Mahābhārata: svasti te 'stu; y en este otro del Liṅgapurāṇa: svastyastu te. A veces se puede combinar con el saludo anterior, como en este ejemplo del Mahābhārata: bhadraṃ te svasti te 'stu, "Que seas feliz y tengas fortuna".

4. kṣemaṃ te. Este saludo no es tan común como los otros, pero es muy bello. Kṣema significa "tranquilidad, paz, seguridad", por lo que kṣemaṃ te quiere decir "Que tengas paz", "Que estés tranquilo", "Que estés seguro".

5. siddhi. Los saludos con la palabra siddhi expresan un deseo muy profundo de que el otro reciba buena fortuna. Siddhi es una palabra sánscrita con innumerables significados, entre los cuales se encuentran "éxito, realización, perfección, fortuna, dicha, prosperidad". Así, cuando saludamos con esta palabra estamos anhelando que la otra persona tenga estos estados o pueda acceder a ellos. Las formas más comunes de usar siddhi en un saludo son: siddhirastu, "que haya éxito, perfección, logro"; y siddhirbhavatu te, "que tengas éxito", como en esta versión del Gokarṇapurāṇasāra que constituye un verdadero saludo al Sol: siddhirbhavatu te sūrya, "Oh Sūrya, que tengas éxito". Finalmente, esta misma fórmula de bendición puede usarse para uno mismo diciendo siddhirbhavatu me, "Que yo tenga éxito".

A partir de ahora podrás saludar a otros en sánscrito usando otras fórmulas distintas de namaste.

 

Siddhirastu

Aprende más sobre el sánscrito en Sánscrito en México (FB) o en sanscrito.org

"Los cráneos humanos pueden ser venerados por diversas razones, desde el culto a los antepasados hasta la creencia en la transmisión de propiedades protectoras u otras propiedades de los difuntos a los vivos"

Al sudeste de Turquía se encuentra Göbekli Tepe, el centro religioso más antiguo del mundo. Se cree que fue erigido por cazadores y recolectores del Holoceno temprano –hace más de 10 mil años– mediante una serie de cráneos que servían en el Neolítico inicial como un ritual para conectar la vida y la muerte.

De acuerdo con las últimas excavaciones, este centro resguardaba huesos fragmentados de tres cráneos parcialmente conservados, las cuales presentaron modificaciones artificiales que indican una interacción peculiar con los fallecidos de cierto estatus. Es decir que ante la muerte, las personas de la región solían decorar y exhibir el miembro del cuerpo en ciertos puntos del santuario.

En palabras de Julia Gresky, Juliane Haelm y Lee Clare, autores de la investigación publicada en Science Advances:

Los cráneos humanos pueden ser venerados por diversas razones, desde el culto a los antepasados hasta la creencia en la transmisión de propiedades protectoras u otras propiedades de los difuntos a los vivos. Hay muchas evidencias arqueológicas que demuestran que, en el neolítico, en el sudeste de Anatolia y el Levante se le daba un estatus especial al cráneo humano. Los restos recuperados en Göbekli Tepe llevan incisiones profundas hechas intencionalmente –las cuales estarían hechas con cuchillas de pedernal, con el objetivo de colgar verticalmente los cráneos–.

La seducción hipnótica de la muerte resulta recurrente en numerosas civilizaciones y culturas tanto de la Antigüedad como de la actualidad. Lo que los investigadoras descubrieron es que esta atracción humana hacia la muerte creó una serie de representaciones antropomórficas como una estatua de 60cm de altura intencionalmente decapitada, la cual fungía como un “portador de ofrendas que sostenía una cabeza humana entre sus manos”, o un pilar de bajorrelieve sobre un individuo itifálico, sin cabeza y con un brazo elevado.