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Las delicadas y oníricas ilustraciones de Jungho Lee (FOTOS)

Arte

Por: pijamasurf - 10/08/2017

La obra del artista coreano es una exploración surrealista del romanticismo y la fantasía que generan los libros

Jungho Lee es un artista surcoreano que se caracteriza por una visión surrealista sumamente delicada en la que los libros invaden el mundo. Lee ha sido merecedor de un premio en los World Illustration Awards y se ha ganado una hueste de seguidores en línea que ven su obra como una invitación a soñar.

Se trata de un universo fantástico, entre Escher y Borges, donde los libros toman el lugar de objetos o interpenetran el mundo: son montañas, alas de avión, albercas llenas de estrellas y demás. La línea entre la realidad y la imaginación se disuelve y los libros son la bisagra.

Sin duda su obra tiene una hermosa y romántica delicadeza que nos regresa las primeras lecturas, a esos momentos altamente impresionables en los que realmente la tinta en papel nos hacía vivir todo un mundo de experiencias. Un homenaje visual al poder de la palabra y la imaginación.

 

El pasado dicta el futuro en el testamento de Orfeo: Reflexión de ‘Twin Peaks’, temporada 3 (David Lynch, 2017). PARTE II

Arte

Por: Psicanzuelo - 10/08/2017

La nueva temporada de ‘Twin Peaks’ es difícil de reseñar; ya que las incoherencias son parte de su lenguaje y los capítulos abren cada vez más preguntas dando pocas respuestas, intentaremos imaginar algunas con lo que queda sobre la mesa

En el anterior artículo mencionábamos ingredientes importantes para el funcionamiento de esta nueva temporada de la serie como la bomba atómica, los vagabundos astrales, la primera parte de la obra de Quentin Tarantino, El mago de Oz, y la meditación trascendental. Esta temporada de la serie consiste en prolongar el concepto de lo que puede ser una serie de televisión o no; claro, justificado por los servicios de video en demanda, una nueva era para la TV de paga.  

En el episodio 5 conocemos al Dr. Jacobi, el hombre de la pala de oro que habla del sistema y cómo corrompe que la única manera de liberarse es comprar su pala para desenterrase de la caca, todo eso en su programa de radio pirata. Aunque es una ironía se vuelve real, un objeto de telemarketing con propiedades mágicas.

El Dr. Jacobi, es una especie de disc jockey, youtuber que representa la población combativa que ha subsistido en EEUU, la vieja guardia con los beats que se han podido hacer viejos. Recordemos que el Dr. Jacobi era el psiquiatra de Laura Palmer, y también será bueno hablar en este punto de la herramienta del gobierno secreto americano llamada MK ULTRA, que eran técnicas secretas de control mental elaboradas sobre la población por parte de la CIA y el ejército; eso es lo que crítica Jacobi, el control de masas y un exterminio paulatino por medio de una doctrina que se enseña indirectamente por medio del entretenimiento, una fallida forma de vivir.

Laura Palmer hizo varias grabaciones terapéuticas de audio que después se convirtieron en evidencia para la policía por consejo del Dr. Jacobi. Ahora este personaje ha evolucionado en su vejez a una especie de orador religioso pero anarquista, que pide a la población despabilarse del control mental que se elabora sobre ellos y que compren su pala por teléfono para que puedan desenterrarse de la mierda en la que se han hundido.  

Es de lo mejor de la serie mirar cómo se desenvuelve Dougie en su trabajo y hogar, momentos entrañables que despliegan un halo entre casualidades y causalidades. Laura (Otto Preminger, 1944) dota a Lynch del elemento del detective enamorándose de la joven muerta del cuadro, cuya muerte investiga, que sirve a Lynch y a Frost desde los 90 para establecer la relación romántica entre un detective y una mujer muerta; algo de necrofilia por medio de la investigación, donde la psique de Cooper, en este caso, se comienza a fusionar con la de Laura.

En el episodio 6 aparece Diane (Laura Dern), quien es un personaje perdido que recibió todas las notas de voz que Cooper hacía del caso; es a la que se refiere Lynch como “rosa azul”.

Richard (Eamon Farren) es un chico loco que, drogado, va haciendo maldades por todos lados, incluyendo atropellar a una señora de edad avanzada; hay comentarios en el Internet, acertados, de cómo Richard representa esa nueva América joven perdida por el consumo de metanfetaminas.

El jefe indio sheriff del pueblo de Twin Peaks, Tommy Hawk Hill (Michael Horse), encuentra, con ayuda de la mujer del tronco, partes perdidas del diario de Laura Palmer. Aquí es importante hacer referencia a los Los expedientes secretos X (Chris Carter), episodio 19 de la primera temporada, donde en un capítulo el mismo actor, que también es un sheriff de características similares a su empático personaje en esta serie, está en medio de un caso que tiene que ver con licantropía. Los expedientes secretos X son para Twin Peaks lo que Sansón es para Hércules dentro de los personajes  de textos clásicos. Son universos distintos pero paralelos, según mi entender; creo que mucho influye uno en el otro y viceversa, en la manera de narrar.  

Más adelante, el jefe de Dougie le deja varios documentos a revisar; no sabemos cómo los va siquiera a leer Dougie, quien termina haciendo varios dibujos infantiles en su casa, por la noche, sobre la primera página de cada reporte. Al presentárselos a la mañana siguiente a su jefe, pensamos que perderá su trabajo pero más bien el jefe entiende los dibujos como si fueran una clave, una denuncia de un trabajador corrupto en la empresa, una vez más el símbolo de que el sinsentido es el mayor sentido; así opera Dougie, afectando su entorno de la mejor manera. Hay un enano muy gracioso que es comandado como asesino a sueldo, nunca falla y ahora su encargo es el mismo Dougie por parte de la mafia, a quien le da demasiados problemas su comportamiento. La esposa de Dougie hace frente a la gente a la que Dougie le debe dinero, otra parte de la mafia a quienes antes de pagarles únicamente una parte de la deuda les recuerda que el mundo está sumergido en tinieblas y que ellos son parte del problema en gran parte.

En el capítulo 7 se trata de descubrir el misterio de las hojas perdidas del diario de Laura, y en realidad vemos mucha investigación en este capítulo en muy diversas formas. Entre sheriffs, militares y el FBI, el acto de investigar simplemente como motivo de la puesta en escena, algo que el cine descubrió que funciona con una audiencia, se encuentren o no respuestas. Entre todo ese caos aparece el vagabundo cubierto de mugre que se irá transformando en varios vagabundos más y que hemos visto formando parte de Mulholland Drive en aquella característica escena rondando en callejones; significando la adicción descarriada que sale del sistema para ser la amenaza más grave del sistema, el pánico a la carencia, a no tener y perder la razón en un mundo capitalista donde los vagabundos son la máxima amenaza que estará alrededor de los personajes el resto de la serie. Aquí es interesante cómo los articula Lynch en su montaje: aparecen y desaparecen como si dominaran la materia, están en otro plano de existencia, pero de forma amenazadora para el sistema mismo que es la trama, y el efecto visual precario es parte del mensaje, recordando al mago George Méliès de inicios del cine mudo, con sus efectos en cámara. Cooper malvado escapa de prisión en el siguiente episodio, pero antes es interrogado por Diane, revelando su naturaleza extraterrestre más que demoníaca.

En el capítulo 8, Cooper malvado, huyendo, deja su celular en el camino cuando se da cuenta de que lo están ubicando con él; Ray, quien lo acompaña, lo asesina a sangre fría dando espacio a que aparezca un ejercito de vagabundos mugrosos de la nada que se alimentan del cadáver de Mr. C, entre sombras y entre disolvencias macabras y esos rayos que parten las tinieblas, a los que Lynch nos tiene acostumbrados. Pero Mr. Cooper logra regresar de entre los muertos una vez más y se reconoce en un espejo, ¿es el mismo doppelgänger o es otro? De la nada, Lynch lleva las cosas más lejos de lo que las ha llevado, una toma tipo documental perteneciente a películas del año 1945, que se vuelven cohetes de colores tipo Odisea 2001; Penderecki hace la música de esta psicodélica escena, que brota de la explosión atómica, que nos comenta nuevamente de esos espíritus negativos que se soltaron en el mundo con esa mala decisión de EEUU de terminar la guerra con explosiones atómicas sobre la población. Todo esto nos lleva por los aires a la esfera de Cooper malvado que llega a una mansión interdimensional donde vive una mujer elegante y gorda y un gigante que aparece desde el capítulo 1; hay una extraña maquinaria que rompe de nuevo el blanco y negro, muy en el estilo de esa maquinaria que articula todo en Cabeza borradora, atrás de las cosas como el mismo cuarto rojo, aquí se vuelven los pensamientos realidades para el mundo en esferas luminosas que flotan, es donde se concreta la verdad. El año cambia a 1956, donde la esfera se vuelve huevo y a su vez se vuelve rana, cucaracha y conejo, que salta por el desierto en una escena blanco y negro de nuevo, varios vagabundos se materializan y detienen a un auto con una pareja a bordo, a quien le piden fuego para prender un cigarro. El grupo clásico de The Platters suena en una estación de radio, llega el vagabundo y mata a la recepcionista de manera horrible, el tipo sigue pidiendo fuego para su cigarro y mata al disc jockey también, toma el micrófono y empieza a recitar una frase que más parece un hechizo que un poema. Lo escuchan varios a solas en sus respectivos lugares, un taller, un restaurante y un cuarto, y todos los que escuchan la frase se duermen, la pequeña bestia que reptaba saltando por el desierto sube al cuarto de una niña recién dormida y entra a su boca. ¿Podría estar hablando Lynch de esos seres que entraron en toda la población, sobre todo en EEUU, después de la bomba atómica, demonios que los poseyeron, y a partir de eso las cosas cambiarían quizás por eso?

En el episodio 9 al enano lo atrapa la policía, a Dougie le toman huellas en la estación de policía, y siguiendo la figura de curvas atractivas de una mujer sensual Dougie mira el enchufe de luz donde su mirada se pierde, tiene que ver con los tacones rojos de la chica que tienen que ver con el El mago de Oz y quizás Fire Walk with Me. Hay micromapas que refieren a los dos picos del pueblo y a motivos repetitivos que aparecieron en naipes, y a lechuzas nocturnas que vimos volar arriba de la casa de Dougie. En la road house siguen apareciendo preámbulos de discusiones que siguen recordando a Tarantino con un toque de Cronenberg, que abre los números musicales que  a su vez cierran los capítulos. Hay comentarios en línea en distintos blogs que hablan del uso del color rojo persistente en este capítulo y están muy a lugar, desde el sol, único elemento rojo en los micromapas en contorno negro, los zapatos de la mujer que lleva la mirada al enchufe a Dougie en la estación de policía donde también le sirven café en taza roja, y en el sillón en el que se debaten Lucy y Andy, antiguos cómicos personajes en la estación de policía.

Richard necesita dinero y recurre a estrangular a su abuela casi al punto de la muerte, parece que no es la primera vez que hace algo así. Dougie sigue haciendo todo bien sin querer hacerlo, devolviéndole todos los orgasmos que le debía a su esposa y comiendo todo el pastel de chocolate y el café que puede, cayendo bien a todo mundo en el trascurso del tiempo, hasta una consulta médica aprueba con 10. Los mafiosos dueños del casino viven alternativamente entre lujos y conviven con sus bunnies, son los hermanos Mitchum. Diane se sigue mensajeando con el oscuro Cooper por textos de celular. Por cierto, los compañeros del agente Gordon Cole (D. Lynch) que arman la Trifecta perfecta con el apoyo de Diane son interpretados por la sensual cantante y protegida del mismo Lynch, Chrysta Bell (Tammy) y el maravilloso actor Miguel Ferrer (agente Albert Rosenfield), mismos que encuentran una geografía particular donde sucedía un asesinato, encontrando un vórtex en el cielo parecido a lo que sucedía en True Detective hace un par de años, todo rodeado de vagabundos asesinos. Los sheriffs en el pueblo de los picos gemelos siguen explorando mapas, con ayuda de la mujer del tronco, que los llevan a la antigua reflexión indígena de que atrás del fuego y que haya fuego es la intención de ese fuego; ¿por qué se enciende ese fuego?, eso también puede estar explicando la bomba atómica y la intención con la que fue lanzada. El par de mafiosos dueños del casino, uno de ellos interpretado por Jim Belushi y otro por Robert Knepper, son los Mitchum Brothers, le ponen un cuatro a Dougie en medio del desierto por la deuda con el casino, pero su jefe lo ha dotado de un cheque para cerrar un trato con ellos y todo funciona para él: no sólo no lo matan sino que además se vuelven sus amigos y aliados; así Dougie se va empoderando aunque no puede jugar pelota con su hijo por falta de reflejos. Audrey, el espejo de Laura Palmer, también regresa todos estos años después para dejarnos claro que la enfermedad mental fuera de terapia sigue escalando, ahora casada con Charley, un extraño personaje de baja estatura que tiene un brazo inmovilizado, parecido en ese sentido a ese enigmático personaje dentro del cuarto rojo: Mike.

Episodio 13: Dougie nuevamente está en peligro de muerte con el trabajador corrupto que lo quiere asesinar y nuevamente por un golpe de suerte, removiendo caspa de su saco, el trabajador se arrepiente y acepta que lo iba a envenenar y denuncia a toda la red de corrupción de la empresa; eso sólo hace que el jefe de la compañía quiera más a Dougie y lo trate todavía mejor. Mr. C, el malvado Cooper, ha encontrado al tipo que lo mató pero está con toda su banda de criminales peligrosos; al pedir chance de tener venganza le es concedida si triunfa en vencidas contra el más fuerte de la tropa, y así sucede en una emotiva escena llena de testosterona. Episodio 14: Tammy define junto con Albert que los doppelgängers pueden ser tulpas, eso es en la mitología tibetana una especie de proyección mental que se convierte en un ser independiente, una especie de golem para los judíos tradicionales. Sarah Palmer sigue en su cueva disfrutando del alcohol y su locura, hasta que se termina su vodka y va a un bar, alguien la trata de abordar y se defiende mostrándole su cara cósmica de ente galáctico removiéndose su cara propia; este acto nos posiciona en un efecto de tipo rupestre que más nos habla de los seres interiores que llevamos dentro, no son extremidades como los doppelgängers/tulpas sino que son entidades poderosas que viven en los humanos que los vuelven o los confirman como las puertas poderosas que son. Twin Peaks inició hace varios años, con la locura de Sarah Palmer tras descubrir el asesinato de su hija, que de alguna manera también es una extensión de genoma suya, y ahora lleva ese dolor que la conecta con otro mundo infernal, de fuegos cósmicos donde encuentra una paz momentánea y depredadora, como el alcoholismo mismo que la corroe.

El drama de alcoba de Charley y Audrey como drama de Chejov minimalista de pieza va escalando con el melodrama exacerbado de Audrey que se refleja en la contención de Charley. Hay una fan del Dr. Jacobi que es feliz con una pala; inclusive, en un capítulo anterior le revela todo un monumento que ha erigido para él y su pala. Dougie finalmente se acerca al enchufe y con ayuda de su tenedor se electrocuta, haciendo gritar a su esposa a todo pulmón. La investigación de Mr. C, que además de sus enemigos anda buscando a una misteriosa Judy, da con un calentador gigante que tiene referencias con la maquinaria interdimensional, que le da coordenadas que son iguales que las del tatuaje de la muerta que tienen que ver con las de FBI, son coordenadas de la ubicación geográfica de Twin Peaks.

Dougie, después del alto voltaje y de casi morir, logra transformarse en Cooper, el antiguo Dale Cooper. Diane les confiesa a sus colaboradores de FBI que fue violada alguna vez por Mr. C, y al hacer esto es revelada como otra tulpa, que viene del cuarto rojo, a donde regresa teletrasportándose. Finalmente Audrey llega al bar y baila su tema clásico de los 90, un momento nostálgico lleno de reflexión sobre el paso del tiempo, que tiene un remate sorpresivo con ella despertando en un cuarto blanco que no es como esos cuartos abstractos a los que nos ha acostumbrado Lynch sino que probablemente se trate de un cuarto en un manicomio, donde se puede mirar en un espejo.

Lynch deja claro la identidad de Judy, un antiguo dios, de otra galaxia, con otro nombre pero que ahora usa ése. Varios elementos undercovered del FBI son revelados. La ubicación de Judy revelada por el Internet en otra dimensión es la casa de Laura Palmer. Mr. C se presenta en la oficina del sheriff de Twin Peaks y es recibido por todos con alegría, especialmente por Peggy, que más tarde lo mata cuando se entera de que Cooper está en otro lugar y se ha comunicado por celular. Entonces tiene lugar una de las secuencias más locas en la historia del video en demanda. Los vagabundos intentan revivir a Mr. C como ocurrió antes, todo se va a oscuridad y empiezan los rayos, ahora con humo y centellas, y todos esos efectos ópticos a los que nos tiene acostumbrado el maestro desde hace años. Mr. C se transforma en una esfera que flota y el chico con el brazo de acero (que se me había olvidado mencionar por lo random de su existencia) entiende que lo tiene que matar, rompiéndolo en pedazos; finalmente BOB, el asesino de Laura, estaba encarnado en su tulpa. Es un final feliz tipo El mago de Oz, donde Cooper dicta una nueva regla del destino: “El pasado dicta el futuro, vivimos en un sueño y espero verlos de nuevo”. Laura Palmer y Cooper viajan a otra dimensión donde no hay asesinato; caminan por el bosque, pero se pierden. Cooper y Diane viajan en un vehículo muy americano por paisajes muy americanos. Se hace de noche; Cooper reencuentra un lugar especial en medio de cables eléctricos, y fuera de un hotel Diane encuentra un doble de sí misma que se le aproxima. El agente Cooper encuentra a Laura en alguna casa de Texas, en el interior de la vivienda hay un hombre con un agujero en la cabeza causado por una bala. Viajan juntos al pueblo de Twin Peaks; Laura Palmer grita al reconocer que en esa realidad es un cadáver y la entidad está suelta. Un secreto eterno es vociferado por los labios de Laura en el oído de Cooper, y permanecen juntos por siempre.

Quizás es imposible reseñar esta serie, pero haciéndolo saltan detalles a la vista que ayudan a iniciar una investigación más que tiene que hacer cada espectador. No cabe duda de que Lynch jamás explica su trabajo y hace bien, puesto que es un artista que trabaja de manera inconsciente con ayuda de la meditación trascendental. Lo que sí es claro es la fuerza de la serie y lo maravilloso que son sus múltiples personajes, que funcionan en esta estructura musical, es un infinito holograma que se va expandiendo dentro de uno a medida que miramos otro episodio más. No hay realmente un clímax ni tampoco un desenlace porque en realidad hemos vuelto al inicio, que también resulta ser una ilusión, no hay inicio tampoco. ¿Qué no es así también la vida misma?

 

Twitter del autor: @psicanzuelo