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Pétalos azules secretos para seducir abejas, un majestuoso truco de la naturaleza

El mundo de la polinización es tan delicioso como sutil. Un nuevo estudio encontró que las flores dicen "hola" a las abejas creando un halo azul, lo cual llama su atención, ya que a las abejas -como a los poetas- les encanta el azul.

Las flores azules son pocas, pues los pigmentos naturales difícilmente alcanzan este color (salvo en algunas excepciones, como las amapolas azules de los Himalayas, las cuales utilizan metales en sus pigmentos, que hacen más alcalinos sus pétalos). Incluso los intentos de ingeniería genética de crear rosas azules han sido problemáticos. Sin embargo, muchas flores logran el azul a través de una especie de ilusión óptica. Se trata de halos azules secretos. Éstos son anillos en las bases de los pétalos, que generalmente son invisibles al ojo humano pero no a los ojos de las abejas, los cuales son más sensibles a las longitudes de onda azules. Este azul se convierte en una señal de que la flor tiene néctar para posibles polinizadores.

Las flores crean esta azul ilusión cuando la luz solar hace contacto con los pequeños pliegues de la superficie de sus pétalos. Esto pliegues alteran cómo la luz rebota y esto afecta el color que es visto. Así se fabrican estos momentáneos halos seductores. Muchos tulipanes, peonias y margaritas, entre otras flores, emplean este arte de seducción. 

En el estudio mencionado se descubrió, utilizando flores artificiales, que las abejas son capaces de ver estos halos. Sin duda, se trata de un bellísimo artificio de la naturaleza, el falso pero fértil azul que produce el envolver la luz.

Reaparece el cuervo alalā en Hawái después de 1 década de su extinción

Ecosistemas

Por: PijamaSurf - 11/03/2017

Amenazado por la pérdida de hábitat (relacionada con el incremento de campos de café y frutas) y las infecciones causadas por la introducción de depredadores como gatos, ratas y mangostas, el alalā desapareció de los bosques hawaianos desde el 2002

El mundo no sólo se enfrenta a las crisis sociopolíticas que impactan en las numerosas sociedades de la actualidad, sino también a la crisis medioambiental que ha reducido la biodiversidad y la calidad de los ecosistemas en numerosas regiones. Guerras, enfrentamientos armados, incendios, sequías y extinción de especies, son las noticias que más inundan los medios de comunicación a lo largo de nuestros días.

Sin embargo, poco a poco han ido ganando sitio las crónicas de renacimiento y empoderamiento tanto social como ecológico. Historias como la salvación de la vaquita marina en México, del oso panda en Asia y una especie de cuervo en Hawái, renuevan la esperanza de que hay mucho por hacer y por mejorar.

Retomamos el ejemplo del cuervo alalā, una especie endémica de Hawái que regresó de la extinción en la vida salvaje. Amenazado por la pérdida de hábitat (relacionada con el incremento de campos de café y frutas) y las infecciones causadas por la introducción de depredadores como gatos, ratas y mangostas, el alalā desapareció de los bosques hawaianos desde el 2002. Afortunadamente, un equipo de conservacionistas logró hacer que el vuelo de esta especie volviera a revolotear en el mundo salvaje de la Reserva Natural Pu’u Maka’ala.

Seis de estas aves fueron liberadas en la reserva natural; entre ellas, dos hembras y cuatro machos. La idea es observar su proceso de adaptación a este nuevo ambiente salvaje, para entonces liberar a otras dos hembras y otros tres machos. Se trata de un proceso largo, pues la experiencia ha señalado la vulnerabilidad de los alalās a las tormentas de invierno y al halcón hawaiano.   

Se trata del último paso de una campaña que pretende ayudar al alalā a reclamar su hábitat ancestral, contemplando numerosos factores que influyen en la supervivencia de este animal, como cambiar la temporada y el lugar de la liberación (para evitar las tormentas), hacer el proceso en pequeños grupos sociales de machos y hembras, y mejorar el programa de entrenamiento antidepredador para enseñar a las aves rescatadas a sobrevivir ante los depredadores.

Por esta razón, el equipo encargado del proyecto considera que aunque se superó el conflicto inicial de la extinción, aún queda mucho trabajo que hacer. Se trata de una misión que requiere abundante tiempo y perseverancia, fomentando los recursos para asegurar la supervivencia de cualquier especie en peligro de extinción. Por ahora, los centros Keauhou y Maui Bird Conservation, administrados por San Diego Zoo Global, mantienen a salvo a 115 ejemplares de esta especie que irán liberando poco a poco hasta garantizar su supervivencia en un período a corto, mediano y largo plazo.

La reaparición de los alalā permitiría la regulación de todo el bosque, pues su función en la cadena alimenticia no es sólo moderar los niveles de frutas nativas sino también dispersar las semillas de las plantas endémicas de la región. Esto permite facilitar la recuperación de todo un ecosistema que se encuentra en constante riesgo ante la presencia invasiva de un capitalismo exacerbado, un egoísmo que envenena sin miedo a las pérdidas de la naturaleza.

Este es el momento en que las aves fueron liberadas y conocieron, por primera vez, la belleza de un hogar propio: