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Descubre cómo se puede morir de soledad

Salud

Por: pijamasurf - 11/15/2017

Ya sea que estés rodeado de gente y te sientas solo, o te aísles porque prefieras estar en soledad, el efecto sobre la longevidad se verá reflejado en ambos escenarios.

Desde el nacimiento hasta la muerte, el ser humano necesita de los cuidados y mimos de otras personas pues son maneras de regularse ante el miedo, tristeza o angustia. Las caricias, palabras de ánimo o platillos caseros, son acciones que suelen brindar bienestar, cobijo, un sentido de conexión, apapacho y amor. Desgraciadamente en los últimos años, ante la invasión desenfrenada  de la tecnología, todas estas acciones se transformaron en movimientos dactilares sobre un gadget electrónico, en dividir la atención entre el teléfono y escuchar las peripecias de un niño, en pasar las tardes frente a un videojuego en vez de salir a interactuar con los vecinos, etcétera. Es decir que la contención física de los vínculos, aquella que brindaba múltiples herramientas psicoemocionales, involucionó a una contención tecnológica de graves consecuencias.

Esta situación, de acuerdo con los psicólogos expertos en el apego infantil, ha desencadenado una ola de sensación de soledad en las nuevas generaciones. Se trata de una epidemia que amenaza con la longevidad –incluso más que la obesidad por sedentarismo, fumar 15 cigarrillos al día o sufrir de alcoholismo–, que según Julianne Holt-Lunstad y Tim Smith, de Brigham Young University, está afectando principalmente a la población de jóvenes: “El efecto es comparable con la obesidad, algo que la salud pública toma con delicadeza. Necesitamos empezar a hablar más seriamente sobre nuestras relaciones sociales.”

Ya sea que estés rodeado de gente y te sientas solo, o te aísles porque prefieras estar en soledad, el efecto sobre la longevidad se verá reflejado en ambos escenarios. La data recogida por Holt-Lundstad y Smith en una muestra de 3 millones de personas, demostró que “aunque las personas mayores tienden a estar más solas y a enfrentar un mayor riesgo de mortalidad, la soledad y el aislamiento social predicen una muerte prematura entre personas más jóvenes de los 65 años.” En otras palabras, “con el aumento de sensación de soledad, podemos predecir una posible epidemia de soledad en el futuro.”

A lo largo de la investigación de Holt-Lundstad y Smith, en donde lograron controlar variables como el estatus socioeconómico, edad, género y condiciones preexistentes de salud, se encontró que la ausencia o presencia de una red de apoyo social tenía un impacto en la salud. Es decir que una persona posee una mejor salud si cuenta con vínculos afectivos, de lo contrario, sin una red de apoyo, aumenta el riesgo a la salud. Esto se debe principalmente a que el ser humano es un ente social que requiere de vínculos para su supervivencia tanto física como psíquica.

Si bien el uso de redes sociales y apps de citas aparentemente ha promovido la interacción entre personas, la realidad es que ha provocado el aislamiento psicosocial de las civilizaciones actuales. Por lo que la integración plenamente consciente de los vínculos afectivos –ya sean familiares o amicales– a nuestra cotidianidad, podría ser la responsable tanto de la salud tanto de uno como de las siguientes generaciones.

¿Cómo se puede incrementar la plasticidad neuronal y gozar de una mejor salud mental?

Salud

Por: PijamaSurf - 11/15/2017

El cerebro, al igual que el plástico, puede adaptarse a cualquier molde a lo largo de su existencia y vitalidad

Desde el descubrimiento de la neuroplasticidad -la capacidad de nuestro sistema nervioso de cambiarse y regenerarse a partir de la interacción con el medio ambiente- se desarrollaron múltiples investigaciones, hipótesis e incluso tratamientos para desórdenes mentales y físicos. El principio es sencillo: el cerebro, al igual que el plástico, puede adaptarse a cualquier molde a lo largo de su existencia y vitalidad.

Gracias a esta cualidad, el cerebro es intrínsecamente resiliente: capaz de superar eventos catastróficos, experiencias traumáticas, entornos tóxicos (en relaciones de pareja, familia, compañeros de trabajo, criminalidad…), etc.; y de desarrollar nuevas conexiones neuronales saludables cuando la tranquilidad o estabilidad se apodera de la normalidad. Sin embargo, para poder permitir que el cerebro actúe hacia su propio bienestar es importante facilitarle el trabajo. Es decir, realizar una serie de actividades que fomenten la creación de nuevas conexiones neuronales y permitan una mayor adaptabilidad al lugar:

– Actividad física. El ejercicio se encuentra fuertemente relacionado con la salud del cerebro y el óptimo funcionamiento cognitivo. En numerosos estudios científicos se ha relacionado la constancia de alguna actividad física con el aumento en la materia gris del cerebro, resultando en un mayor desempeño en tests de memoria, atención y pensamiento. Además incrementa la capacidad de generación de neuronas en el hipocampo, la principal región para el aprendizaje y la memoria vivencial, lo cual a su vez reduce el riesgo de desarrollar trastornos neurológicos como el Alzheimer o desórdenes emocionales como la depresión.

– Una dieta equilibrada y saludable. El estómago es considerado el segundo cerebro de nuestro cuerpo, por lo que la alimentación es un factor predominante en la salud emocional y física de cualquier persona. Por un lado, el consumo de alimentos no procesados –más naturales– resulta en una fuente constante de energía que mantiene activo tanto al cuerpo como a la mente (por ejemplo, alimentos con ácidos omega 3, antioxidantes). Por otro lado, una dieta alta en azúcares y alimentos procesados puede afectar la plasticidad neuronal y, en consecuencia, la posibilidad de adaptabilidad al medio.

– Consumir vitaminas y minerales. Si bien no hay suficiente evidencia científica a favor de las multivitaminas, la realidad es que el cerebro necesita de las vitaminas para su funcionamiento. En especial la vitamina B12, la cual tiene un impacto significativo en el sistema nervioso central, en el funcionamiento cognitivo  y en el transporte de oxígeno a todo el cuerpo. Se pueden consumir vitaminas mediante los alimentos naturales.

– Café. Esta bebida no sólo se encarga de mantenernos en alerta; también ayuda a bloquear los receptores de adenosina, reduciendo el riesgo de desencadenar desórdenes como la depresión o trastornos como el Alzheimer o Parkinson. Esto se debe a que el café, como el cacao, mejora el funcionamiento vascular, ayudando a reparar el daño celular por el estrés o un medio ambiente físicamente tóxico. Se trata de un antioxidante natural, por decirlo de alguna manera.

– Meditación. En los últimos años ha surgido un especial interés por los beneficios de la meditación en la salud mental y física de sus practicantes. La evidencia científica ha demostrado que la meditación se relaciona con un incremento en el volumen del cerebro –principalmente en la corteza cerebral– y la desactivación de la amígdala –relacionada con el miedo y la ansiedad. De modo que esta actividad ayuda no sólo a reducir la incidencia de desórdenes del estado de ánimo, sino también a producir una mayor materia blanca conectando diferentes regiones del cerebro y mejorando la atención y concentración.

– La educación o actividad mental. Mantenerse mentalmente activo a lo largo de la vida mediante el aprendizaje se ha relacionado en numerosas ocasiones con una buena salud mental. Ejercicios como el sudoku o los crucigramas son alternativas que ayudan a mejorar el funcionamiento cognitivo, reduciendo la incidencia de trastornos como el Alzheimer. Esto pues la actividad mental, la creación de nuevas conexiones neuronales, se convierte en un refuerzo en contra de las patologías cerebrales.

– Sueño. Dormir es una actividad reparadora en todo sentido: consolida la memoria, regula cada sistema corporal y mejora el estado de ánimo. En caso de no dormir las horas suficientes, la función cognitiva se ve afectada negativamente, hay una menor calidad y cantidad de atención, aprendizaje y pensamiento creativo, y el estado de ánimo se vuelve más lábil.