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Este chileno tiene 121 años, y es el hombre más viejo del mundo (VIDEO)

Sociedad

Por: pijamasurf - 11/28/2017

Conoce a Don Celino, el hombre más viejo del mundo

Don Celino tiene 121 años de edad y, al parecer, es el hombre más viejo del mundo.

Nunca se casó, nunca tuvo hijos, pero su salud no sufrió por esta aparente soledad. Tal vez se deba a que hace 22 años Marta Ramírez, entonces de 63 años, accedió a darle asilo a Celino Villanueva Jaramillo, quien tenía 99. En ese momento Martha no pensó que iba a ser algo a largo plazo. Hoy Don Celino tiene 121 años y se ha convertido en un huésped de largo aliento, que hace unos años incluso fue visitado por el presidente de Chile, Sebastián Piñera.

Celino Jaramillo había perdido su certificado de nacimiento en el mismo incendio que lo dejó sin hogar hace 20 años. Pero fue hallada una tarjeta de identidad de 1896 que confirma su edad: nació un 25 de julio de 1896, lo cual lo convierte, según el diario The Guardian, en el hombre más viejo del mundo actualmente. 

Ha trabajado como campesino durante la mayor parte de su vida; a los 80 años fue reemplazado en su trabajo, obtuvo una leve pensión y se dedicó posteriormente a cultivar sus propios vegetales y venderlos en el poblado de Mehuín. Notablemente, hace unos 5 años, cuando Piñera lo visitó, se tomó una foto con él, le dio unas muletas, un horno y otros utensilios, pero no le ofreció acceso a cuidado geriátrico.

Actualmente Celino sufre de cataratas, está sordo en un 85%, no tiene dientes y pocos entienden lo que dice -pero la familia que lo cuida sí logra comprenderlo-. 

Sobre sus hábitos o dieta -y un posible secreto de la longevidad- nada se ha dicho. La familia que lo cuida dice simplemente que "come de todo", aunque, a veces, esto le hace recordar que no tiene dientes. 

¿Liberal o conservador? Tus gustos y fantasías sexuales se reflejan en tus preferencias políticas (ESTUDIO)

Sociedad

Por: pijamasurf - 11/28/2017

¿A la derecha, al centro o a la izquierda? Tus preferencias en política también hablan de lo que haces o quisieras hacer con tu sexualidad

En Internet circula una frase que aunque usualmente se atribuye a Oscar Wilde, es notablemente rudimentaria como para que haya sido acuñada por él. Dice, a la letra, que “en el mundo todo se trata de sexo, excepto el sexo, que trata del poder”.

Más allá de la discusión sobre su autoría, la frase posee un eco de verdad respecto de ese fenómeno que también Sigmund Freud advirtió en torno a la sexualidad del ser humano, la única especie en el planeta en la que el impulso natural hacia la reproducción se convirtió en placer, lo cual a su vez derivó en una doble vertiente cultural: la posibilidad de satisfacerlo y la necesidad impuesta de reprimirlo (por razones varias). En esa contradicción nace la sublimación, que se expresa, por ejemplo, en las prácticas de seducción de cada cultura, en la poesía, en la música, en los comportamientos en los que incurrimos para agradarle a alguien que nos gusta, etc. En ese sentido, la cita apócrifa de Wilde es precisa sólo en su primera parte. En efecto, todo en la vida se trata del sexo.

Bajo esta perspectiva podríamos examinar un estudio realizado recientemente en el Reino Unido a propósito del vínculo entre gustos sexuales y preferencias políticas. 

De entrada estos dos campos pueden parecer lejanos entre sí, pero si pensamos incluso con una mínima suspicacia comenzaremos a notar que, sea en nuestro presente o en otros momentos de la historia, las personas que suelen tener posiciones más ortodoxas y conservadoras también tienen una relación muy peculiar con su sexualidad (que va desde la represión excesiva hasta las perversiones más inimaginables); o, en otro sentido, que en ciertas personas parece haber una correspondencia entre la liberalidad de la posición política y la posición que adoptan respecto a su sexualidad.

El estudio que reseñamos fue realizado por Joe Twyman, director de la unidad de investigación política y social de YouGov, empresa dedicada al análisis de datos e investigación de mercados con sede en el Reino Unido. 

A partir de una encuesta realizada entre 6 mil adultos británicos, Twyman encontró algunas correlaciones interesantes entre las fantasías sexuales de las personas y su elección dentro del espectro político del Reino Unido. 

- Las personas que apoyan al Partido Conservador –actualmente en el poder y que se considera de centroderecha– tienen la fantasía de tener sexo con un o una deportista célebre.

- Las personas que apoyan a los Liberales Demócratas –Lib Dem, un partido liberal como su nombre lo indica, que defiende ideas como la despenalización de las drogas– tienen fantasías de tener sexo con alguien de origen étnico distinto al suyo, de mirar a otra persona masturbándose, de ser atados o atadas (bondage), de filmarse teniendo sexo y de tener relaciones sexuales con una persona transgénero.

- Las personas que apoyan al Partido de la Independencia del Reino Unido –UKIP, por sus siglas en inglés, considerado de derecha y populista– tienen la fantasía de usar un vibrador o un dildo.

- En cuanto a los simpatizantes del Partido Laboral –de centroizquierda– sus fantasías son variadas: tener sexo al aire libre, sexo con alguien desconocido(a), sexo con una celebridad de la televisión, sexo con la pareja de alguien más, dar o recibir sexo oral, dar o recibir besos apasionados, el juego de roles, nalguear o ser nalgueado(a) y usar ropa sexy

Cabe notar, ya de inicio, el contraste entre la riqueza de imaginación con respecto a la sexualidad de las personas que, dentro del espectro político, han adoptado una posición liberal y, por otro lado, el páramo que se observa entre los conservadores. Para Twyman, esto podría dar sustento al cliché que en ocasiones se imputa a las personas que defienden ideas de derecha, ortodoxas o francamente anquilosadas y a quienes, ya desde el sentido común, solemos asociar con cierta rigidez sexual, una escasa o nula inclinación al riesgo y, por supuesto, una dificultad evidente no sólo para probar cosas nuevas, sino incluso para sólo disfrutar de sexo.

¿Qué te parece? ¿Tus propias fantasías sexuales tienen una relación con tus ideas políticas?

 

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