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Hablar más de 1 idioma altera la experiencia del tiempo

Sociedad

Por: pijamasurf - 11/17/2017

De acuerdo con los lingüistas Emanuel Bylund y Panos Athanasopoulos, quienes realizaron un novedoso estudio en torno a esta problemática, el bilingüismo y poliglotismo tienen un efecto curioso en la percepción de la realidad

El lenguaje –su gramática, tono e incluso mensajes– es uno de los elementos imprescindibles que estructuran la realidad de una civilización. Se trata de un molde que brinda una estructura a aquella información que entra al cuerpo, pasa por un proceso de codificación-decodificación y resulta en una emoción, sentimiento, pensamiento o creencia. Por tanto, valdría la pena cuestionarse sobre el impacto que puede generar el bilingüismo o poliglotismo en la estructuración misma del cerebro.

De acuerdo con los lingüistas Emanuel Bylund y Panos Athanasopoulos, quienes realizaron un novedoso estudio en torno a esta problemática, el bilingüismo y poliglotismo tienen un efecto curioso en la percepción de la realidad. Es decir que dependiendo del contexto lingüístico en que un individuo crezca, éste creará y sentirá la noción del tiempo de manera diferente. Es como si de ello dependiese la estimación de la duración de los eventos, evidenciando en consecuencia la influencia de factores lingüísticos en la flexibilidad cognitiva de un individuo.

Esto sucede debido a un fenómeno inconsciente llamado code-switching –intercambio de códigos–, en donde los diferentes idiomas encarnan diferentes premisas y modos de organizar al mundo que nos rodea. Es por esta situación que, según Bylund y Athanasopoulos, los bilingües o políglotas son capaces de extender sus propias nociones del tiempo, imaginación y cognición: “Las diferencias en la manera en que se visualiza el tiempo en la mente afectan cómo se perciben los eventos”. Los autores ejemplifican con los siguientes casos:

Aquellos que son bilingües de aymará [Perú] y castellano –una lengua con una noción hacia el futuro por delante, como el inglés– tienden a considerar el futuro dirigiéndose hacia adelante, mientras que aquellos sin conocimiento del castellano lo hacen en dirección opuesta –en concordancia con el patrón temporal del aymará– cuando se habla del futuro. El chino mandarín utiliza un eje temporal vertical junto con uno horizontal. La palabra xià –abajo– es usada para hablar sobre los eventos del futuro, cuando se refiere a ‘la próxima semana’ un chinoparlante literalmente dirá ‘la semana de abajo’. La palabra shàng –arriba– es usada para hablar sobre el pasado –por lo que ‘la semana pasada’ se vuelve ‘la semana de arriba’. Esto afecta la manera en que los observadores perciben el desarrollo espacial de un proceso de envejecimiento.

Por esta razón, los investigadores consideran que las diferencias lingüísticas ejercen efectos biopsicológicos en una mente bilingüe o políglota: “Alteran la manera en que un mismo individuo experimenta el pasaje del tiempo dependiendo del contexto lingüístico en el cual está operando la mente”. Por ejemplo, vuelven a retomar los autores:

Los parlantes de inglés y sueco prefieren marcar la duración de los eventos utilizando distancias físicas –a short break, a long party–. Pero los parlantes de griego y españoles tienden a marcar el tiempo usando cantidades físicas –un pequeño descanso, una fiesta grande–. Los parlantes de inglés y sueco ven el tiempo en una línea horizontal, una distancia a viajar. Pero los parlantes de castellano y griego lo ven como una cantidad, un volumen que ocupa un espacio.

Mientras tanto, los bilingües parecen ser más flexibles. En especial, como mencionan los autores, en el caso de los parlantes de español y sueco: “Cuando se encuentran con la palabra sueca de duración –tid–, estiman al tiempo utilizando una línea métrica. Cuando se encuentran con la palabra castellana de duración, estiman al tiempo basándose en un contenedor de volumen”. Parece ser que aprender una nueva lengua permite estar en sintonía con las dimensiones perceptuales. Además, esta flexibilidad permite una mayor dinámica cognitiva, sugiriendo un mayor desarrollo de herramientas en relación con el aprendizaje, la atención múltiple y la salud mental.

28 tareas para los hombres que harán un mejor mundo para las mujeres

Sociedad

Por: pijamasurf - 11/17/2017

Hombre: atrévete a cuestionar tus privilegios de género

Especialmente en las últimas semanas, el reclamo de las mujeres por vivir en una sociedad verdaderamente equitativa ha tomado una notoriedad importante. 

En Estados Unidos, la indignación desatada por el despreciable comportamiento del productor de cine Harvey Weinstein –quien durante décadas se sirvió de su influencia en Hollywood para abusar de jóvenes actrices y modelos– provocó también otras reacciones en otros lugares del mundo e incluso en esa zona en cierta forma sin fronteras que es la realidad digital, en donde los hashtags #metoo (“yo también”) y #balancetonporc (que podría traducirse como “exhibe a ese puerco”) coincidieron en redes sociales para denunciar situaciones de acoso sexual sufridas en el lugar de trabajo o en otros contextos.

En esta coyuntura, The Guardian publicó una columna en la que Nicole Silverberg, escritora y comediante, enlista 28 acciones que los hombres deberían poner en práctica si de verdad quieren hacer de este un mundo en donde ser mujer no tenga por qué ser una desventaja. 

Las traducimos a continuación. El original puede encontrarse en este enlace.

Imagen: Kaye Blegvad

Habla con ese amigo del trabajo que es "raro" con las mujeres.

No interrumpas a una mujer que está hablando.

Cuando te des cuenta de que otro hombre interrumpe a una mujer que hablaba, señálalo: “¡Oye! Ella estaba diciendo algo”.

Si te piden sumarte a un equipo de trabajo y ves que todos los integrantes son hombres, di algo. ¡Incluso declina participar!

¡Aprende a leer un maldito espacio!

No llames a una mujer “loca” en un ambiente profesional.

No uses tu “feminismo” como una estrategia para hacer que las mujeres confíen en ti. Demuéstralo en tu vida cotidiana, no en la autocomplacencia de tus redes sociales.

No toques a mujeres que no conoces y, honestamente, pregúntate por qué sientes la necesidad de tocar a las mujeres en general.

¿Sientes como si cada mujer en el mundo te debiera algo? No es así. Incluso si eres de los que piensan que “al menos respeto”, pregúntate si tú las respetas de la misma manera.

No envíes fotos de tu pene a menos que la mujer con la que hablas te las pida.

Si una mujer te dice NO a una cita, no le pidas una de nuevo.

Si una mujer no dio un SÍ entusiasta a la idea de tener sexo, ¡no intentes más!

Si una mujer está sumamente alcoholizada, no puede consentir a hacer algo que le propones ni puede consentir ante ese amigo tuyo que intenta hacer algo con ella. Tu amigo también es tu responsabilidad, así que dí o haz algo al respecto.

Si haces lo correcto no esperes elogios, recompensas, una palmada en la espalda y ni siquiera un agradecimiento. Enhorabuena: pudiste mantenerte en la linea de lo decente.

Involucra a mujeres en tus proyectos creativos y permite que participen de manera equitativa.

No repitas chistes misóginos.

No esperes que las mujeres sean “lindas” o “bonitas” y no te sientas defraudado si no son así.

No uses la manera de vestir de una mujer para hacer presunciones sobre su inteligencia, sus capacidades o sus deseos.

Paga a las mujeres tanto como pagarías a un hombre,

Si una mujer te dice que arruinaste algo y te sientes devastado, no intentes desquitarte con ella para sentirte mejor. Discúlpate sin restricciones y vete.

No castigues a una mujer por ser testigo de tu vulnerabilidad.

No te pongas a la defensiva cuando seas señalado.

No tienes que, literalmente, mirar a un hombre ser horrible con una mujer para creer que es así. Confía y cree en las mujeres.

No uses tu posición de poder para obtener atención, compañía, sexo, etc., de las mujeres.

Haz consciente tu posición de poder inherente en ciertas situaciones y úsala para proteger a las mujeres (en especial, hablando con otros hombres).

Deja de pensar que porque tú también eres marginado o un sobreviviente no puedes por ello infligir dolor u oprimir a las mujeres.

Si el dolor de las mujeres te hace sentir dolor, no pongas el tuyo por encima del de ellas, ni hagas de tu dolor un problema de ellas.

No leas una lista como esta pensando que la mayoría de los puntos no aplican contigo.

 

Si eres hombre y llegaste al final de esta lista, sólo agregamos una última recomendación: atrévete a interrogar tus privilegios como hombre. Es cierto: no es algo que pediste, sino que simplemente se te da. Pero es algo que puedes rechazar o, como dice Silverberg en uno de sus puntos, recalibrar para ponerlo al servicio de la equidad. Y, por una vez en tu vida, no esperes que esa actitud te sea reconocida.