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La tristeza, el invierno, la melancolía: Ernst Jünger nos recuerda por qué también hay vida en esas temporadas

Libros

Por: pijamasurf - 11/29/2017

Con sabiduría y brevedad, Jünger nos recuerda que todo momento de la vida tiene su propio significado

Con cierto ánimo bucólico podríamos decir que bastaría observar la naturaleza para aprender todo lo que necesitamos saber para vivir y, lo más importante, disfrutar de la vida que tenemos. 

Sin duda muchas personas se revolverán ante esta idea y quizá hasta la descalifiquen de inmediato, tildándola de utópica o irrealizable, arguyendo que para vivir es necesario hacer otras cosas que, digamos, simplemente sentarse a mirar las nubes, o quedarse quieto para ver cómo juegan un par de perros o las rutas que marcan las aves al volar.

Tal vez eso sea cierto. Tal vez, en efecto, vivir no es nada más observar, pero de cualquier forma es posible sostener que vivir también es observar, hacer una pausa, reflexionar, preguntarse para qué se vive, por qué se vive, en qué momento se encuentra nuestra existencia.

En un apunte titulado sencillamente “Noviembre” (de su libro Esgrafiados), el escritor alemán Ernst Jünger nos legó un ejemplo contundente de los frutos que se pueden recoger de dichas pausas reflexivas cuando éstas ocurren en temporadas que podrían parecer adversas. O, mejor dicho, sobre todo, pues como veremos, Jünger hace una observación sumamente estimulante respecto al hábito que podemos llegar a desarrollar de huir de los tiempos aciagos y el infortunio aparente. Nos dice el escritor:

La idea de pasar el invierno en costas soleadas entre los trópicos resulta agradable pero falsa. Queremos que el árbol de la vida tenga flores durante todo el año. Pero también en los trópicos a los árboles se les caen las hojas. La noche del invierno no nos resulta menos necesaria que la noche del día. También por lo que respecta al corazón tenemos que prestar atención a la marea alta y a la marea baja. Quien sólo quiere tener marea alta se expone a la rotura del dique. No podemos estar siempre exentos de dolores, no podemos estar sin sombra, tenemos que aceptar la melancolía. También allí hay dioses.

Así como el habitante de las regiones boreales huye en sus vacaciones de invierno a los trópicos, para el escritor, por el contrario, esa coincidencia de circunstancias que derivan en algo que llamamos dificultad –o, por otros nombres, tristeza, escasez, melancolía– alberga aprendizajes, enseñanzas y descubrimientos sobre nosotros mismos y sobre el mundo que nos rodea y en el que vivimos. En una palabra, sobre nuestra existencia. 

Conocimiento que Jünger no duda en llamar con el nombre que le daría cualquier sabio de la antigüedad: los dioses. Haríamos bien en recordar que también hay dioses que habitan nuestra vida.

 

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Finalmente descifran el 'Manuscrito Voynich', uno de los libro más misteriosos de la historia

Libros

Por: pijamasurf - 11/29/2017

Se ha logrado descifrar un manuscrito escrito en el siglo XV, con misteriosos signos zodiacales y mujeres desnudas, que emergió entre coleccionistas de libros raros hace 100 años

El Manuscrito Voynich ha confundido a los criptógrafos por décadas, desde que fue vendido en 1912 por Wilfrid Voynich, quien había dicho que el libro había sido compuesto por Roger Bacon, filósofo, teólogo y protocientífico que había ocultado algunas de sus obras en código para eludir a la Iglesia. Se sabía que se trata de un texto de principios del siglo XV y que mostraba plantas y signos zodiacales, pero los caracteres de su texto no habían sido descifrados. 

Nicholas Gibbs, un experto en manuscritos médicos medievales, ha logrado descifrarlo y explica que en realidad es algo bastante sencillo. Gibbs descubrió que el texto estaba compuesto de ligaduras o abreviaturas en latín con las que se sintetizaban remedios que habían sido tomados de tratados médicos estándar, fundamentalmente hierbas y procedimientos de baños ginecológicos. El texto incorpora una colección de remedios herbales, cartas zodiacales, instrucciones para baños, aromaterapia y un diagrama de la influencia de las Pléyades, entre otras cosas.

Gibbs cree que podría haberse escrito para las mujeres de la alta sociedad, incluso tal vez para una mujer en específico, como no era infrecuente en esa época. Cada carácter en el manuscrito representa una palabra abreviada y no una letra, lo cual le permitió ligarlas con las entradas correspondientes de cada planta, de las cuales el manuscrito provee una serie de ingredientes para una receta. Quizás el gran problema que habían tenido los criptógrafos sólo se debe a que al manuscrito le falta el índice. El nombre de las plantas y las enfermedades no era necesario, ya que estaban probablemente en el índice con su número de página.

 

Aquí puedes leer una detallada descripción de su investigación