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Terapia sexual con psicodélicos: sanando a través de la empatía, el éxtasis y el misticismo

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 11/09/2017

La medicina psicodélica tendrá en un futuro próximo una interesante aplicación en la terapia sexual: sanando el trauma a través del éxtasis místico

Muchas personas en el mundo sufren de traumas relacionadas a experiencias sexuales previas, a su propia imagen corporal o a un sentimiento de ser inadecuados para tener relaciones sexuales. Esto hace que muchos pierdan confianza, experimenten ansiedad y no logren disfrutar plenamente de la sexualidad.

En los últimos años, con el llamado renacimiento de la medicina psicodélica, se han empezado a registrar estudios que sugieren que algunas sustancias psicodélicas -como el MDMA, el LSD, los hongos mágicos, etc.- tomadas en el contexto adecuado pueden ser poderosos agentes de sanación, particularmente para trastornos mentales, desde el síndrome de estrés postraumático hasta la ansiedad y la depresión. No es extraño, entonces, que algunos terapeutas planteen la posibilidad de que los psicodélicos sean usados dentro de una terapia sexual.

La terapeuta Dee Dee Goldpaugh, especialista en terapia sexual, escribiendo en el sitio Psychology Today, propone que específicamente el MDMA y la psilocibina podrían utilizarse como coadyuvantes en un tratamiento. Actualmente el MDMA (o "éxtasis") se encuentra en etapas avanzadas de prueba en el tratamiento del estrés postraumático y, posiblemente, en los siguientes años pueda ser administrado en clínicas de manera legal en Estados Unidos. Lo interesante de esto es que después de que fuera resintetizado por el famoso químico Sasha Shulgin, el MDMA empezó a ser usado en terapias de pareja, con prometedores resultados.

Creo que el MDMA puede ser utilizado en la terapia sexual y de parejas porque es altamente efectivo en reducir y eliminar los síndromes postraumáticos en tratamientos cortos en personas que han sufrido de abuso sexual en la infancia. Induce una sensación en extremo placentera en el cuerpo y los individuos sienten que pueden estar completamente [cómodamente] en su cuerpo. Incrementa la empatía y disminuye la vergüenza, lo que facilita que los pacientes experimenten su cuerpo como un lugar seguro. En terapia de pareja, hay evidencia de que el MDMA puede ayudar a que las parejas se comuniquen entre sí, sin colocar barreras o estar a la defensiva.

Bajo supervisión y guía terapéutica, el MDMA, al secretar neurotransmisores que fomentan la apertura y el placer, tiene este gran potencial de crear un espacio de aceptación y confianza sobre el cual se puede trabajar. Originalmente, esta sustancia empezó a ser llamada "empatía" en las calles donde se vendía; luego el nombre "éxtasis" fue el que se quedó, siendo quizás mejor para el negocio. Pero el nombre "empatía" revela algunos de los efectos de esta sustancia y de su potencial terapéutico.

Goldpaugh agrega que, aunque no existen estudios con psilocibina en el tratamiento de traumas sexuales, el hecho de que la psilocibina sea efectiva para eliminar la ansiedad existencial y aumentar la apertura, incluyendo "una capacidad para la fantasía, la apreciación estética, las emociones y mayor tolerancia", sugiere que el ingrediente activo de los "hongos mágicos" puede usarse en la terapia sexual. La doctora Katherine MacLean ha encontrado que una sola sesión de psilocibina suele propiciar una "experiencia mística" que "puede cambiar rasgos de personalidad" de manera profunda, algo que a veces puede tardar mucho tiempo en la terapia tradicional. La cualidad de generar empatía e interconexión con los demás seres puede ser un arma positiva para lidiar con sensaciones de alienación, inseguridad y culpa. Golpaugh señala que la espiritualidad puede ser un ingrediente importante en la terapia sexual. Y es que tanto el sexo como los psicodélicos lidian con experiencias de éxtasis y amor -personal y universal.

Resulta bastante evidente que estas sustancias tienen un gran potencial en la terapia sexual, ya sea que sean consumidas por el paciente bajo la supervisión del terapeuta o entre el paciente y una pareja -bajo la instrucción de un terapeuta- para catalizar el potencial de sanación energética de estas sustancias en la práctica. Tenemos aquí la conjunción de lo que el antropólogo rumano Mircea Eliade llamó las "tecnologías del éxtasis", el éxtasis que puede llevar no sólo a un sentimiento oceánico, de unión cósmica, amor e integración, sino también de sanación, aplicando el gozo y la expansión de la conciencia como medicina. Esta relación entre los psicodélicos y el erotismo es ancestral, pero en la actualidad se presenta la oportunidad de aplicar el conocimiento científico para hacer el coctel orgiástico más seguro y replicable. Solamente queda mencionar que, como ocurre con todas las cosas que producen mucho placer y que son altamente estimulantes, existe un alto potencial de abuso y dependencia, por lo cual, lo más apropiado parece ser que los psicodélicos sigan encaminándose a un uso medicinal y terapéutico y no necesariamente recreacional.

 

La mansión de Millbrook, el legendario cuartel general de la revolución psicodélica de Tim Leary (FOTOS)

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 11/09/2017

Millbrook fue el lugar donde Tim Leary reunió a un grupo de artistas y jóvenes ávidos de experimentar con el LSD. La mansión sería el semillero de las ideas y las actitudes propias del movimiento contracultural de los 60

El profesor de psicología de la Universidad de Harvard, Timothy Leary, conocido por ser el principal responsable de lanzar la propaganda psicodélica de los 60 que daría lugar al movimiento contracultural, tuvo por un momento una utopía psicodélica en Millbrook, Nueva York. Una mansión que sería conocida como el cuartel general de Leary y sus amigos, dando lugar a todo tipo de leyendas sobre el comportamiento más desquiciado y divertido de la década.

La famosa mansión de Millbrook era una especie de castillo barroco de estilo bávaro de 64 habitaciones que había sido posesión del presidente de Standard Oil antes de que lo comparara Billy Hitchcock en 1963. Hitchcock era un joven heredero de una enorme fortuna, corredor de Lehman Brothers y, por supuesto, psiconauta aficionado al LSD. Billy había comprado la casa, que estaba semiabandonada, como una inversión, pero su hermana Peggy, quien lo había introducido al LSD, había conocido a Leary y tenía una idea. Leary había sido despedido de Harvard por darle psicodélicos a sus alumnos y se encontraba endeudado, viviendo en los márgenes de la sociedad, pero con ideas revolucionarias y un coolness insuperable. Peggy era una jetsetter, mecenas de músicos y artistas, a la que se le ocurrió rentarle la casa a Leary y a su colega Richard Alpert. Así que en septiembre de 1963 Leary y Alpert y otro profesor de Harvard, Ralph Metzner, se mudaron a la casa con unos 30 seguidores, con el compromiso de pagar 1 dólar al año por la mansión. A la prensa se le dijo que se retirarían a escribir y vivir tranquilamente, suspendiendo sus polémicos experimentos con drogas psicodélicas (algo que era mentira). Así empezó lo que puede llamarse una fantasía psicodélica medieval, una especie de orgiástico revival dionisíaco.

La mansión fue renovada con decoración psicodélica, alfombras persas, acuarios con peces extraños, cabras, perros y gato, arte oriental, todo en medio de un rancho de ganado, praderas y cascadas. Un grupo itinerante de jóvenes viajando en ácido vivían en la casa o incluso en los jardines y una ola de celebridades como Charles Mingus, Maynard Ferguson, Allen Ginsberg, Alan Watts, Humphry Osmond, R. D. Laing y otros se reunían para tener conversaciones metafísicas tonificadas por el nuevo Santo Grial. Todo mientras Billy Hitchcock hablaba con banqueros suizos de negocios por el teléfono. Hitchcock representaba una contradicción, alguien ligado y apegado al establishment fondeando a un grupo rebelde que buscaba incendiar el sistema con la conciencia psicodélica, con flores, drogas y amor.

En Millbrook se concibió la revista The Psychedelic Review y el seminal texto The Psychedelic Experience basado en el Libro tibetano de los muertos, el cual sería leído por John Lennon e inspiraría el clásico "Tomorrow Never Knows". Como era evidente, esta especie de Arcadia no podía durar y con el tiempo los residentes de la zona se empezaron a quejar, pues las cosas se volvían más dementes. El 17 de abril de 1966 el procurador G. Gordon Liddy lideró una redada en la propiedad, arrestando a Leary, aunque no se encontraron drogas. Pero desde ahí, el sueño colapsaría y poco a poco los miembros originales irían dejando el lugar. Alpert se iría a la India y regresaría como Ram Dass para escribir el clásico contracultura Be Here Now. La escena se movería al sol (y al sunshine acid) de California.

 

 

Tom Wolfe, en su también clásico contracultural The Electric Kool-Aid Acid Test describe cómo Ken Kesey y los famosos Merry Pranksters (la otra gran influencia en el movimiento psicodélico) fueron a ver a Leary, en lo que se esperaba iba a ser el gran encuentro de zares psicodélicos. Kesey se encontraba en perpetuo tour en su camión de colores, tomando grandes cantidades de LSD con el plan de subvertir a la nación. Al llegar a la mansión, sin embargo, se encontraron con que Leary estaba llevando a cabo un supuesto viaje de 3 días y no estaba muy interesado en este encuentro de gigantes.  

El momento apoteósico (algo así como el lanzamiento oficial de todo este caótico proyecto) sería el Human Be-In en San Francisco en 1967, el evento musical y cultural que reuniría a miles de personas en torno a la música de bandas como Jefferson Airplane, The Grateful Dead e intervenciones de Allen Ginsberg, Tim Leary, Michael McLure, etc. Este sería el gran evento de detonación pública de la llamada "revolución psicodélica".