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Las letras de Beyoncé, Lady Gaga, Katy Perry, Justin Timberlake y demás no se caracterizan exactamente por su gran cultura o inteligencia

Andrew Powell-Morse del SeatSmart Blog estudió las letras de las canciones más populares de los últimos años, basándose en un índice de readability o análisis del lenguaje con el que se mide el nivel de lectura en las escuelas de Estados Unidos. Esto es, en otras palabras, la complejidad de un texto. Notablemente, muchas de las canciones más populares tienen un nivel de primero o segundo de primaria: niños de seis o siete años podrían comprenderlas sin problemas (las canciones de Beyoncé, por ejemplo, son comprensible paras niños de segundo grado y las de Kesha para alumnos de primero). Hay que decir que, estrictamente, lo que se mide es la riqueza o pobreza del vocabulario y no como tal inteligencia, pero Powell-Morse considera que existe una correlación entre el uso del lenguaje en su variabilidad con la inteligencia, si no de los autores, sí ciertamente del público que se expone a estas letras. Powell-Morse eligió canciones que habían pasado por lo menos tres semanas como número uno en los Billboard charts en los géneros de Pop, Country, Rock y Hip Hop. Este es el promedio de nivel escolar por canción en relación al sexo del artista.

Por género estos son los resultados, donde el Hip Hop tiene las letras más pobre lingüísticamente (para mala fortuna del Hip Hop no hay mucho reggeaton en inglés, así que se llevó el lugar más abyecto en el ranking).

 

Country: 3.3
Pop: 2.9 (empate)
Rock: 2.9 (empate)
R&B/Hip Hop: 2.6

Notablemente, el nivel de las letras ha bajado en los últimos años.

Entre los artistas con puntajes más bajos o canciones con letras más pobres, están Beyoncé, Lady Gaga y Kesha y Ozzie Osborne. Aquí toda una serie de jugosos datos. 

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Este es el mejor juguete para meditar en grupo

Mikey Siegel es uno de los principales proponentes del consciousness hacking, el uso de la tecnología para inducir estados de conciencia que acerquen al ser humano a la felicidad, a la compasión o hasta la iluminación (al menos, esa es la teoría). Siegel es un experto en robótica que trabajó en la NASA y Audi pero que ha notado que la tecnología generalmente está siendo usada para lo opuesto, crear distracciones inanes, por lo cual busca diseñar máquinas y aplicaciones que beneficien al ser humano y no sólo que generen ingresos económicos. 

Uno de sus inventos es la máquina HeartSync, la cual permite que un grupo de meditadores tenga una experiencia de comunión cardíaca. El usuario ve aparecer su corazón en la pantalla y ve cómo su respiración va afectando el ritmo de su corazón, que se visualiza en ondas pero también en una serie de fluidos visuales. Generalmente el corazón sigue la respiración, se alenta con la exhalación y se acelera al inhalar; la retroalimentación visual ayuda al usuario a controlar su ritmo cardíaco y respiración.

HeartSync es "una experiencia audiovisual que guía a un grupo hacia un estado sincronizado de calma y balance", según dice la compañía que lo desarrolla, Biofluent. Hace esto:

midiendo con sensores especiales el corazón de cada persona y proveyendo señales visuales para guiar la respiración. El balance entre el corazón, la respiración y el cuerpo, del grupo y de cada uno de los individuos, constantemente se refleja en sonidos y visuales.

El movimiento del corazón produce ondas armónicas cuando la respiración es calmada y rítmica; cuando un grupo respira en conjunto, las ondas se pueden sincronizar. Este estado es considerado como una muestra de una calma en equilibrio que es benéfica para el cuerpo.

Los usuarios pueden utilizar la tecnología para alcanzar más fácilmente un estado de armonía interactiva, algo que podría ser útil para terapias, para reuniones de trabajo, para meditadores que buscan unir sus mentes o incluso para parejas que quieren disfrutar de una sincronía antes de hacer el amor.