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Este videojuego explora la fascinante complejidad geométrica del arte islámico (VIDEO)

Arte

Por: pijamasurf - 12/16/2017

El arte sacro del Islam encontró una forma admirable de representar la perfección de la divinidad

El arte islámico está obligado a desarrollarse bajo ciertos preceptos bien establecidos y difíciles de transgredir. En este sentido, no difiere de otros artes religiosos, cada uno con sus propias reglas.

En el caso del islam, uno de sus principales impedimentos es representar a la divinidad, una prohibición que, paradójicamente, derivó hacia una de las expresiones más refinadas de la creatividad y el pensamiento abstracto: la geometría. Mediante las líneas y las formas, los artistas sacros musulmanes consiguieron expresar la grandeza del dios de su doctrina.

Este principio ha sido retomado por una herramienta que es al mismo tiempo videojuego, entretenimiento, rompecabezas y fuente de inspiración, de asombro e incluso de educación: Engare, un software desarrollado en Irán por Mahdi Bahrami, programador de profesión y apasionado del diseño y las matemáticas.

Como vemos en este video, el juego es, en principio, sencillo. Incluso podría decirse que guarda cierta semejanza con otros que, fuera de las pantallas y las computadoras, también tienen en la geometría su materia prima. 

Sin embargo, basta probarlo un poco para conocer su propio encanto y dejarse hipnotizar por la magia de los laberintos geométricos que son también la del arte islámico.

En este enlace, el sitio web de Engare.

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Esta mujer crea hermosos diseños con las hojas de los árboles que caen en el otoño (FOTOS)

Arte

Por: pijamasurf - 12/16/2017

Aunque la vida puede ser en sí misma estética, a veces necesitamos pequeños recordatorios que nos ayuden a darnos cuenta de ello.

Cada otoño, desde hace al menos cuatro años, es posible ver a una mujer en el campus de la Universidad Estatal de Sacramento barriendo las hojas que se desprenden de los árboles ahí plantados. 

Se dirá que esta es una labor común y corriente, y en cierto modo lo es, pero en el caso de Joanna Hedrick, está acompañada de una intención entre estética y metafísica. 

Su barrido no es simple, sino dirigido: con las hojas elabora preciosos y, en algunos casos, intrincados diseños. Espirales, laberintos, modestos fractales, combinaciones geométricas… 

Bajo la inspiración de Andy Goldsworthy (artista británico conocido por el uso de elementos naturales en sus piezas), Hedrick realiza estas figuras a manera de regalo para los estudiantes que, en esta temporada, suelen encontrarse en exámenes y ya que ella trabaja como consejera en la Universidad, seguramente sabe de la tensión que éstos provocan en los jóvenes.

“Tomo algo que ya es hermoso y lo hago único, algo ante lo cual no puedes simplemente pasar y ya”, dice.

El ejercicio evoca, inevitablemente, los mandalas de arena que realizan los monjes del Tíbet, paciente y laboriosamente, a lo largo de muchos días y aun meses, para al final barrerlos y aprender así que todas las obras son frágiles y momentáneas, que el ego es menos que una brizna para la esencia del tiempo y que todo, al final, desaparece, a veces amablemente, como las hojas de esos árboles, dispersadas por el viento o consumidas poco a poco por la misma tierra de la que surgieron.

 

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