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Por qué los psicodélicos no deberían de usarse recreacionalmente, sólo terapéuticamente

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 12/04/2017

El futuro de los psicodélico debería de ser la legalidad médica pero no recreacional

El profesor de psicología Jordan Peterson recientemente contestó a una serie de preguntas de usuarios en su canal de YouTube y abordó el tema del uso de los psicodélicos. Sustancias psicodélicas como el MDMA, el LSD, los hongos, la ayahuasca, la ketamina y otras, están viviendo una especie de renacimiento en su aplicación medicinal y terapéutica ya que numerosos estudios recientes sugieren que podrían ser muy efectivos en el tratamiento de diferentes enfermedades mentales y trastornos de conducta. Al mismo tiempo, numerosas personas experimentan con estas sustancias en entornos recreacionales, utilizándolas para divertirse, entretenerse o tener experiencias pico. Esto es lo que dijo Peterson, sin duda uno de los más brillantes psicólogos de nuestra época:

No estoy seguro de qué rol jugarán en el futuro. No conocemos realmente cómo funcionan, aunque parecen afectar el sistema de serotonina del cerebro. Son incalculablemente peculiares y revelan cosas de la estructura del mundo que ignoramos completamente... Son malas drogas de fiesta, creo que no son para la diversión, deben usarse seriamente, en formas que afirmen la vida en consonancia con una exploración genuina o pueden causar mucho peligro. Carl Jung dijo "ten cuidado de la sabiduría que no te has ganado". Espero que las investiguemos científicamente, porque hay mucho que aprender allí.

La visión de Peterson parece sumamente razonable. Los psicodélicos pueden ser muy efectivos en el tratamiento de la depresión, la ansiedad, el miedo, la pérdida de sentido ante la muerte, el tabaquismo y otras condiciones, pero lo son, en gran medida, cuando se toman en un entorno seguro, bajo supervisión médica, ya sea con un doctor o un verdadero curandero o chamán. De otra forma presentan riesgos muy grandes. La intención y lo que Tim Leary llamó set and setting son fundamentales para una buena experiencia, ya que la mente se vuelve sumamente sensible y sugestionable en estas experiencias. Por ello es necesario un contexto sagrado y/o profesional. Notablemente, los experimentos que se realizan en la Universidad de Johns Hopkins, pionera en esta nueva etapa, utilizan música clásica religiosa como la de Bach y de otros compositores, o música oriental devocional en playlists previamente diseñados. Se presenta a los participantes una rosa (una compañera visionaria) y se los intenta llevar, en general, hacia lo místico y lo estéticamente conmovedor. En otras palabras, la ciencia está tratando de crear un protocolo de una experiencia mística, de un encantamiento de lo sagrado, y para ello el tratamiento es sumamente serio y lleno de significado. Algo que es imposible de reproducir cuando se ingieren estas sustancias en una fiesta o sin motivo alguno más que para divertirse.

La frase de Jung que cita Peterson es sumamente importante. Muchas personas buscan ingerir psicodélicos para tener experiencias espirituales fast-track, sin hacer todo un trabajo previo, sin ganarse el conocimiento y la sanación. Los psicodélicos, aunque en sí mismos pueden ser experiencias tortuosas, donde el individuo se enfrenta con su sombra o demonios, son utilizados como productos milagro. En cambio, cuando son parte de un tratamiento médico o psicoterapéutico, se vuelven herramientas específicas muy valiosas que son usadas en cierto momento y luego dejadas a un lado. Sin este trabajo, se corre el riesgo de aferrarse y volverse adictos espiritualmente a estas sustancias, a sólo encontrar la sabiduría y la dicha cuando se consumen.

Evidentemente surge la pregunta si entonces la mejor forma de legislar en torno a estas sustancias es hacerlas legales con fines medicinales solamente y no recreacionalmente. Esta parece ser la mejor vía para una sociedad, en general, inmadura. Para individuos maduros, en una sociedad consciente de los efectos de estas sustancias, quizás se podrían tener otras alternativas. Los individuos podrían consumirlos responsablemente en entornos autocurados que cuiden el set and setting y que hagan sagrada la experiencia o que le den sentido y propósito. Pero la realidad es que, como vemos con organismos que actualmente comercializan la ayahuasca de manera irresponsable, vendiendo brebajes por Internet y demás, nuestra sociedad difícilmente encararía esta libertad con responsabilidad y madurez. Por lo cual lo mejor será que la medicina y la psicología puedan incorporar técnicas de sanación chamánica y que los mismos facilitadores tradicionales puedan ofrecer terapias dentro de un marco legal.

Terapia sexual con psicodélicos: sanando a través de la empatía, el éxtasis y el misticismo

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 12/04/2017

La medicina psicodélica tendrá en un futuro próximo una interesante aplicación en la terapia sexual: sanando el trauma a través del éxtasis místico

Muchas personas en el mundo sufren de traumas relacionadas a experiencias sexuales previas, a su propia imagen corporal o a un sentimiento de ser inadecuados para tener relaciones sexuales. Esto hace que muchos pierdan confianza, experimenten ansiedad y no logren disfrutar plenamente de la sexualidad.

En los últimos años, con el llamado renacimiento de la medicina psicodélica, se han empezado a registrar estudios que sugieren que algunas sustancias psicodélicas -como el MDMA, el LSD, los hongos mágicos, etc.- tomadas en el contexto adecuado pueden ser poderosos agentes de sanación, particularmente para trastornos mentales, desde el síndrome de estrés postraumático hasta la ansiedad y la depresión. No es extraño, entonces, que algunos terapeutas planteen la posibilidad de que los psicodélicos sean usados dentro de una terapia sexual.

La terapeuta Dee Dee Goldpaugh, especialista en terapia sexual, escribiendo en el sitio Psychology Today, propone que específicamente el MDMA y la psilocibina podrían utilizarse como coadyuvantes en un tratamiento. Actualmente el MDMA (o "éxtasis") se encuentra en etapas avanzadas de prueba en el tratamiento del estrés postraumático y, posiblemente, en los siguientes años pueda ser administrado en clínicas de manera legal en Estados Unidos. Lo interesante de esto es que después de que fuera resintetizado por el famoso químico Sasha Shulgin, el MDMA empezó a ser usado en terapias de pareja, con prometedores resultados.

Creo que el MDMA puede ser utilizado en la terapia sexual y de parejas porque es altamente efectivo en reducir y eliminar los síndromes postraumáticos en tratamientos cortos en personas que han sufrido de abuso sexual en la infancia. Induce una sensación en extremo placentera en el cuerpo y los individuos sienten que pueden estar completamente [cómodamente] en su cuerpo. Incrementa la empatía y disminuye la vergüenza, lo que facilita que los pacientes experimenten su cuerpo como un lugar seguro. En terapia de pareja, hay evidencia de que el MDMA puede ayudar a que las parejas se comuniquen entre sí, sin colocar barreras o estar a la defensiva.

Bajo supervisión y guía terapéutica, el MDMA, al secretar neurotransmisores que fomentan la apertura y el placer, tiene este gran potencial de crear un espacio de aceptación y confianza sobre el cual se puede trabajar. Originalmente, esta sustancia empezó a ser llamada "empatía" en las calles donde se vendía; luego el nombre "éxtasis" fue el que se quedó, siendo quizás mejor para el negocio. Pero el nombre "empatía" revela algunos de los efectos de esta sustancia y de su potencial terapéutico.

Goldpaugh agrega que, aunque no existen estudios con psilocibina en el tratamiento de traumas sexuales, el hecho de que la psilocibina sea efectiva para eliminar la ansiedad existencial y aumentar la apertura, incluyendo "una capacidad para la fantasía, la apreciación estética, las emociones y mayor tolerancia", sugiere que el ingrediente activo de los "hongos mágicos" puede usarse en la terapia sexual. La doctora Katherine MacLean ha encontrado que una sola sesión de psilocibina suele propiciar una "experiencia mística" que "puede cambiar rasgos de personalidad" de manera profunda, algo que a veces puede tardar mucho tiempo en la terapia tradicional. La cualidad de generar empatía e interconexión con los demás seres puede ser un arma positiva para lidiar con sensaciones de alienación, inseguridad y culpa. Golpaugh señala que la espiritualidad puede ser un ingrediente importante en la terapia sexual. Y es que tanto el sexo como los psicodélicos lidian con experiencias de éxtasis y amor -personal y universal.

Resulta bastante evidente que estas sustancias tienen un gran potencial en la terapia sexual, ya sea que sean consumidas por el paciente bajo la supervisión del terapeuta o entre el paciente y una pareja -bajo la instrucción de un terapeuta- para catalizar el potencial de sanación energética de estas sustancias en la práctica. Tenemos aquí la conjunción de lo que el antropólogo rumano Mircea Eliade llamó las "tecnologías del éxtasis", el éxtasis que puede llevar no sólo a un sentimiento oceánico, de unión cósmica, amor e integración, sino también de sanación, aplicando el gozo y la expansión de la conciencia como medicina. Esta relación entre los psicodélicos y el erotismo es ancestral, pero en la actualidad se presenta la oportunidad de aplicar el conocimiento científico para hacer el coctel orgiástico más seguro y replicable. Solamente queda mencionar que, como ocurre con todas las cosas que producen mucho placer y que son altamente estimulantes, existe un alto potencial de abuso y dependencia, por lo cual, lo más apropiado parece ser que los psicodélicos sigan encaminándose a un uso medicinal y terapéutico y no necesariamente recreacional.