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Byung-Chul Han: 6 libros del primer filósofo que necesitas leer para entender esta época (PDF)

Filosofía

Por: pijamasurf - 02/07/2018

El filósofo fundamental de nuestra época

En Pijama Surf hemos hemos seguido con atención la obra y la trayectoria de Byung-Chul Han (1959-), uno de los filósofos más importantes de nuestra época, en buena medida porque ha sabido enlazar corrientes y autores decisivos de la filosofía del siglo XX con algunos de los problemas más urgentes de nuestra época.

Han es sudcoreano de nacimiento y su formación universitaria la comenzó en su país en el sector metalúrgico. A los 20 años emigró a Alemania para estudiar literatura, pero al final se decantó hacia la filosofía. Algunos comentadores han señalado que su particular estilo de escritura –con frases cortas, casi telegráficas, pero profundamente significativas– es resultado de la adopción del alemán como idioma de expresión. 

Vale la pena señalar, además, en este mismo aspecto, que ante los ensayos y libros de Han podemos juzgar erróneamente su brevedad y confundirla con ligereza o sencillez, pues si bien no son ni extensos ni en apariencia complicados (difícilmente llegan a las 100 páginas), sí son sin embargo densos, y en unas pocas líneas el filósofo es capaz de bosquejar ideas que a otros les toma cientos o miles de palabras exponer y que, por otro lado, son fruto de la discusión que Han sostiene con autores capitales de la filosofía occidental, de Hegel y Nieztsche a Michel Foucault o aun otros más recientes como Giorgio Agamben.

Entre los temas de los que se ha ocupado Han con lucidez se encuentran el sistema de rendimiento permanente en que vivimos, cómo la sociedad pasó de la vigilancia y la disciplina al poder y la autoexplotación (y la relación de esto con la "epidemia" de ansiedad, depresión y agotamiento que se vive actualmente); también ha escrito sobre la adversidad que enfrenta ahora el amor y por qué casi siempre termina agonizando, por qué la expulsión de la diferencia y la positivización del mundo nos han orillado a vivir en el “infierno de lo igual”, cómo el capitalismo se ha transformado a partir del llamado “Big Data” o por qué parece que hemos perdido la capacidad para apreciar “el aroma del tiempo”. Todo esto Han lo suele exponer con inteligencia, sencillez y a veces también cierta belleza, la cual, en nuestro caso, debemos agradecer a la labor de los traductores que han vertido su obra al español.

Por los temas señalados y por esa asombrosa capacidad de síntesis es que nos atrevemos a decir que Han es el “primer” filósofo que se necesita leer para entender esta época, pues al tiempo que nos señala algunas de las situaciones subjetivas, sociales y humanas que merecen una reflexión urgente, muestra también el camino para emprender ese mismo proceso de crítica y cuestionamiento.

A continuación, so pretexto de una nota publicada en el diario El País a propósito de la visita reciente de Han a Barcelona, compartimos algunos subrayados de dicho texto y enlaces a libros digitalizados del autor que se encuentran en Internet.

Autoexplotación. Se ha pasado, en opinión del filósofo, “del deber de hacer” una cosa al “poder hacerla”. “Se vive con la angustia de no hacer siempre todo lo que se puede”, y si no se triunfa, es culpa de uno mismo. “Ahora uno se explota a sí mismo figurándose que se está realizando; es la pérfida lógica del neoliberalismo que culmina en el síndrome del trabajador fundido”. Y la consecuencia, peor: “Ya no hay contra quién dirigir la revolución, no hay otros de donde provenga la represión”. Es “la alienación de uno mismo”, que en lo físico se traduce en anorexias o en sobreingestas de comida o de productos de consumo u ocio.

Comunicación. “Sin la presencia del otro, la comunicación degenera en un intercambio de información: las relaciones se reemplazan por las conexiones, y así sólo se enlaza con lo igual; la comunicación digital es solo vista, hemos perdido todos los sentidos; estamos en una fase debilitada de la comunicación, como nunca: la comunicación global y de los likes sólo consiente a los que son más iguales a uno; ¡lo igual no duele!”.

Jardín. “Yo soy diferente; estoy envuelto de aparatos analógicos: tuve dos pianos de 400 kilos y durante 3 años he cultivado un jardín secreto que me ha dado contacto con la realidad: colores, olores, sensaciones... Me ha permitido percatarme de la alteridad de la tierra: la tierra tenía peso, todo lo hacía con las manos; lo digital no pesa, no huele, no opone resistencia, pasas un dedo y ya está... Es la abolición de la realidad; mi próximo libro será ese: Elogio de la tierra. El jardín secreto. La tierra es más que dígitos y números.

Otros. Es la clave de sus reflexiones más recientes. “Cuanto más iguales son las personas, más aumenta la producción; esa es la lógica actual; el capital necesita que todos seamos iguales, incluso los turistas; el neoliberalismo no funcionaría si las personas fuéramos distintas”. Por ello propone “regresar al animal original, que no consume ni comunica desaforadamente; no tengo soluciones concretas, pero puede que al final el sistema implosione por sí mismo... En cualquier caso, vivimos en una época de conformismo radical: la universidad tiene clientes y sólo crea trabajadores, no forma espiritualmente; el mundo está al límite de su capacidad; quizá así llegue un cortocircuito y recuperemos ese animal original”.

Tiempo. Es necesaria una revolución en el uso del tiempo, sostiene el filósofo, profesor en Berlín. “La aceleración actual disminuye la capacidad de permanecer: necesitamos un tiempo propio que el sistema productivo no nos deja; requerimos de un tiempo de fiesta, que significa estar parados, sin nada productivo que hacer, pero que no debe confundirse con un tiempo de recuperación para seguir trabajando; el tiempo trabajado es tiempo perdido, no es tiempo para nosotros”.

 

Libros de Byung-Chul Han digitalizados y disponibles en Internet

La sociedad del cansancio (2010; traducido en el 2012)

La agonía del Eros (2012; traducido en el 2014)

La sociedad de la transparencia (2012; traducido en el 2013)

En el enjambre (2013; traducido en el 2014)

El aroma del tiempo. Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse (2014; traducido en el 2015)

Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder (2014; traducido en el 2014)

 

N. B. (10/02/2018)  - Para quien desee leer a  a Byung-Chul Han​ en libro impreso, estas y otras obras se encuentran en el catálogo de la editorial Herder. La editorial argentina Caja Negra Editora ha publicado también una obra de Han: Shanzhai. El arte de la falsificación y la deconstrucción en China.

 

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Esto es lo único realmente importante (lo que la Muerte le enseñó a un joven brahmán)

Filosofía

Por: pijamasurf - 02/07/2018

Uno de los episodios más entrañables de la historia de la filosofía de la India -la visita de un joven brahmán a la Muerte- contiene una preciosa enseñanza sobre lo verdaderamente trascendental

El profesor Surendranath Dasgupta, autor de una ambiciosa y generalmente brillante historia de la filosofía de la India, señala en su capítulo sobre las enseñanzas de los Upanishads, los textos que revelan los secretos de los Vedas, orientados a buscar el camino del jnana (el conocimiento):

La emancipación es la meta natural y única del ser humano porque representa su naturaleza y esencia. Es realizar [hacer real] nuestra propia naturaleza lo que se llama emancipación. Ya que desde el principio y por siempre somos nuestra propia naturaleza esencial y por lo tanto [estamos] emancipados, lo único necesario para nosotros es saber lo que somos. 

Así, lo único realmente importante es conocernos a nosotros mismos, todo lo demás son distracciones y obstáculos que prolongan nuestro sonámbulo y errático vagar por el mundo cíclico, donde el sufrimiento es la norma. El profesor Dasgupta entiende que este es el tema fundamental del Katha Upanishad, en el que el joven brahmán (brāhmaṇa en sánscrito) Naciketas tiene un intercambio memorable con la Muerte. Este es uno de los episodios más famosos en la historia de la literatura sánscrita y es considerado como la esencia de las instrucciones para alcanzar (o reconocer) el Atman, el alma inmortal que es la realidad intrínseca de todas las cosas, libre de todo sufrimiento, dicha inmaculada.

Como en toda historia clásica de instrucción esotérica, Naciketas, al ser enviado a la Muerte, a Yama, quien conoce lo que está más allá de lo perecedero, de lo mundano (todo lo que devora), debe probar su valor, su renuncia y su fe. Sólo así podrá acceder a la recompensa última que es la sabiduría. De entrada Naciketas muestra algo de su talante, al esperar a Yama haciendo un ayuno de 3 días en su morada. La Muerte, en recompensa a esta acción, le ofrece cumplirle tres deseos. Primero Naciketas resuelve su deuda con su padre y le pide a la Muerte que Gautama (su padre) olvide su enojo y se complazca de sus actos. Con esto muestra respeto a las normas brahmánicas y también simbólicamente se libera de su karma, lo que de alguna manera le permite acceder a un conocimiento más sutil y puro. 

El segundo deseo es conocer el secreto "del fuego que conduce al cielo". Este fuego en la tradición védica es el sacrificio y la concentración ascética de la atención, "tapas". Yama la explica que el fuego "es el comienzo de este mundo", es la sustancia del sacrificio con el que se creó el mundo y es la llave también para alcanzar lo divino: "Este fuego es el medio para alcanzar el mundo infinito y también su fundamento, entiéndelo como asentado en la caverna del corazón". Yama luego le enseña a Naciketas a preparar el sacrificio del fuego.

Para su tercer deseo, donde se concentra la esencia de la enseñanza, Naciketas le pide a Yama conocimiento sobre la naturaleza del alma y si ésta subsiste a la muerte, una pregunta ciertamente pertinente pero que exige a la Muerte revelar su más celoso secreto. Mientras que los anteriores deseos habían sido cumplidos sin ningún reparo, en este caso Yama se muestra reticente. Le ofrece, en cambio, hacerlo príncipe del mundo y brindarle riquezas y placeres: "mujeres deliciosas con carros e instrumentos musicales", placeres a los cuales los mortales no acceden... Pero el joven muestra una madurez inusitada: "Las cosas de los mortales son efímeras, oh Antakr, y agotan el brillo de los sentidos. Incluso el calor de todos los sentidos se agota. Incluso una vida entera es deleznable. ¿Carros? ¿Danzas y canciones? Contigo toda vida es corta. La recompensa que deseo es lo que he dicho". A lo que Yama responde:

Una cosa es buena, otra es placentera. Bienaventurado es aquel que elige la buena; aquel que elige el placer se desvía de su meta. Pero tú, habiendo considerado los objetos del deseo, los has abandonado. Estas dos, la ignorancia (cuyo objeto es lo placentero) y la sabiduría (cuyo objeto es lo que es bueno), son conocidas por ser opuestas y llevar a diferentes metas. Creyendo que este mundo existe y no el otro, el joven descuidado cae una y otra vez en mi dominio... El conocimiento que tú has pedido no se obtiene a través del raciocinio. Yo sé que la felicidad mundana es transitoria puesto que lo firme no será obtenido por lo que no es firme. El sabio, al concentrarse en el alma, conociendo aquello que es duro de aprehender, abandona tanto la alegría como el sufrimiento. Tú, Oh Naciketas, eres como una casa cuya puerta está abierta al Brahman [el Ser universal, la Verdad Absoluta]. Brahman es inmortal, quien sea que lo conozca obtiene todo lo que desea. El sabio no nace; no muere; no es producido de ninguna parte. Nonata, eterna, el alma no muere, aunque se mate al cuerpo; más sutil que lo sutil, más grande que lo grande, sin moverse viaja lejos, inmóvil alcanza la totalidad. Pensando en el alma como incorpórea entre cuerpos, firme entre cosas impermanentes, el sabio se libera de todo sufrimiento. El alma no puede alcanzarse con elocuencia, entendimiento o aprendizaje. Sólo puede alcanzarse por aquel a quien ella elige. A él le revela su propia naturaleza.

La anterior es una traducción de lo expuesto sobre el Katha Upanishad por Dasgupta en el primer tomo de su Historia de la filosofía de la India y contiene lo esencial en términos filosóficos de lo que Yama le dice a Naciketas, si bien no incluye la instrucción completa más esotérica para alcanzar el Atman, que es parte de una enseñanza yóguica para conducir la energía por el canal central, desbloquear los nudos del corazón y separar al alma o al ser (purusha) del cuerpo. De cualquier manera esta enseñanza más esotérica necesita, para aplicarse, de la instrucción oral precisa de un gurú. Dasgupta explica el último enunciado:

Siempre que el Sí mismo [Self] se identifique con sus deseos actúa en concordancia con ellos y cosecha sus frutos en el presente y en vidas futuras. Pero cuando llega a conocer la verdad más alta de sí mismo [de su ego], que él mismo es la esencia más alta y el principio del universo, lo inmortal e infinito, deja de tener deseos, y alejándose de los deseos realiza la verdad última de sí mismo en su propia infinitud. El hombre es, como si fuere, el epítome del universo y contiene dentro de si los constituyentes del cuerpo groso (annamaya kosa), las funciones vitales (pranamaya kosa), el deseo y la voluntad (manomaya) y los pensamientos e ideas (vijnanamaya), y hasta que se mantenga a sí mismo en estas esferas y atraviese por una serie de experiencias en esta vida y en vidas siguientes, estas experiencias obedecen a sus deseos y en ese sentido son creadas por él mismo. Sufre placeres y dolores, enfermedad y muerte. Pero si se retira de éstas hacia su verdadero ser inmutable, existe en un estado de unidad con su experiencia y no hay cambio ni movimiento. Lo que es este estado no puede explicarse por medio de conceptos. Uno sólo puede indicarlo apuntando que no es ninguno de los conceptos que pueden encontrarse en el conocimiento ordinario; no es nada de lo que uno conoce como esto o esto otro (neti neti). En este infinito y verdadero sí [Atman] no hay diferencia, no hay diversidad, no hay yo o tú. Es como un océano en el cual toda nuestra existencia fenoménica se disolverá como un grano de sal en el agua.