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¿Cómo saber si tienes influenza o sólo un resfriado? (INFOGRAFÍA)

Salud

Por: pijamasurf - 02/14/2018

Una forma sencilla de identificar si tienes el virus de la influenza o una infección menor

En ocasiones, las personas se preguntan si deben ir al doctor y buscar tratamiento cuando tienen una "gripa". El problema yace, primero, en entender a qué se refiere uno con una gripa o gripe. Mientras que el catarro o gripe común no presenta un problema serio y de hecho es mejor no tratarse con medicamentos -evitar siempre los antibióticos, ya que las infecciones virales no responden a ellos-, en caso de que la infección sea influenza, es importante acudir a un médico y recibir tratamiento antiviral.

Los resfriados o gripes comunes suelen ser causados por rhinovirus o adenovirus, y después de 1 semana más o menos, el cuerpo se reestablece. Se recomienda, sobre todo, descansar y tomar mucho líquido. Diversos estudios sugieren, de manera no completamente convincente, que la vitamina C y el zinc podrían ayudar a cortar la duración, pero no a prevenir la infección. El virus de la influenza, por otro lado, puede traer serias complicaciones si no se atiende.

El Centro Para el Control de las Enfermedades Infecciosas (CDC) en Estados Unidos ha emitido una sencilla lista de síntomas que pueden ayudarte a identificar si tienes influenza. O puedes simplemente preguntarte, como dice un médico de broma, si te sientes como si te hubiera golpeado un tren. Si no, es probable que no tengas influenza.

La influenza se caracteriza por un rápido surgimiento de los síntomas; el resfriado común es más gradual. La fiebre es quizás el síntoma más distintivo de la influenza; es raro en el resfriado. En la influenza se presentan dolores en el cuerpo y escalofríos; esto pasa poco en el resfriado. En ambos casos puede haber fatiga y debilidad, aunque es más usual en la influenza. En la influenza no es tan común estornudar, tener la nariz tapada o la garganta inflamada, mientras que ello es usual en el resfriado; el dolor en el pecho y la tos son comunes en la influenza y sólo moderados en la gripe; el dolor de cabeza es usual en la influenza y raro en el resfriado.

Descubre cómo será tu relación amorosa según el tipo de apego que tienes

Salud

Por: pijamasurf - 02/14/2018

Si bien en los últimos años numerosas investigaciones han demostrado que la infancia no es un fenómeno exclusivamente determinante, conlleva una serie de rasgos del pasado que nos acompañan tanto en el presente como en el futuro

Hay quienes dicen que “infancia es destino”, dando por sentado que aquello que se vive en los primeros años de vida se vuelve la base de la vida adulta. Y si bien en los últimos años numerosas investigaciones han demostrado que la infancia no es un fenómeno exclusivamente determinante, conlleva una serie de rasgos del pasado que nos acompañan tanto en el presente como en el futuro. Principalmente, cuando se refiere al tipo de afecto o apego que estamos acostumbrados a recibir y a dar.

Después de una observación rigurosa sobre los tipos de apego entre madres y bebés, los psicólogos John Bowlby y Mary Ainsworth llegaron a la conclusión de que dependiendo de la frecuencia y maneras de acercamiento-cariño en que las figuras maternas buscaban a los niños, estos últimos desarrollaban una serie de reacciones al amor –que, en muchas ocasiones, reproducían a lo largo de su vida–. Estos son los dos tipos de apego:

 

    – Apego seguro

Cuando ambos, madre/padre y bebé se encuentran en una misma habitación y el primero se va, el bebé protesta ante su ausencia. Esto se debe a que el niño percibe el cuidado como una base segura tanto para la exploración como para la proximidad; y si bien puede ser consolado por extraños, muestra una clara preferencia por su madre/padre pues son ellos quienes brindan la sensación de exploración segura. Según Bowlby y Ainsworth, este tipo de apego es típico de figuras paternas/maternas que reaccionan de forma apropiada, rápida y consistente a las necesidades. Esto permite que el niño desarrolle un autoconcepto merecedor de cariño/buenos tratos y de autoconfianza. De hecho, estos bebés tienden a ser cálidos, estables y con relaciones interpersonales satisfactorias.

 

    – Apego inseguro, del cual surgen: 

        – Apego ambivalente

En este caso, cuando el cuidado se va y el niño no lo percibe como una base segura, suele buscar la proximidad incluso antes de la ausencia. Por lo tanto, suele irritarse con la separación, mostrando rabia y renuencia a acercarse a la figura padre/madre y volver a jugar enseguida. Bowlby y Ainsworth notaron que el bebé con un apego ambivalente suele preocuparse por la disponibilidad del cuidado: busca su atención y cuando la consigue –y no se encuentra con ánimos para recibir mimos, porque está adormilado o tiene hambre–, muestra una resistencia furiosa que los extraños no pueden aliviar fácilmente. En otras palabras, el bebé siempre se encuentra ansioso, haciendo rabietas y protestando al respecto, debido a que la disponibilidad del cuidado no es consistente y él no ha tenido tiempo para desarrollar correctamente las herramientas emocionales necesarias, así como expectativas de confianza y acceso a los cuidadores.

    

        – Apego evitativo

Ante el poco y pobre intercambio afectivo en el juego, un niño con apego evitativo no muestra ninguna irritación con la ausencia de la figura materna/paterna. Es decir que, a diferencia del apego ambivalente y el apego seguro, estos niños simplemente ignoran o se alejan del contacto para protegerse del abandono. Evitan sentirse abandonados, aprendiendo a “arreglárselas solos”. Normalmente, las figuras maternas/paternas que transmiten este tipo de apego desalientan el llanto o la irritación y alientan la independencia. Por lo tanto, durante la adultez, los individuos pueden sentirse inseguros y desplazados por eventos que les hacen sentir abandonados –e incluso abandonan a otras personas, antes de ser ellos los abandonados–.

 

        – Apego desorganizado

Es el apego con mayor tendencia a la psicosis, pues no existe una estrategia coherente de apego: la figura madre/padre verbaliza su cariño pero se contradice con una conducta agresiva, abusiva o negligente. Una frase que caracteriza al apego desorganizado es “Te pego porque te quiero”. Las figuras madre/padre suelen tener comportamientos de asustado o asustador, intrusivo, rechazador, negativo, confuso en los roles, errante en la comunicación afectiva y tener malos tratos con el hijo. Los psicólogos han observado que los adultos con apego desorganizado suelen verse a sí mismos con un autoconcepto pobre y no poseen los recursos necesarios para confiar en los demás, no buscan la intimidad con otros y suelen reprimir sus emociones.