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¿Es esta la broma más cruel de la televisión japonesa? (VIDEO)

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/04/2018

La televisión japonesa es especialmente cruel en sus programas de entretenimiento

La cultura japonesa es quizá una de las más fascinantes de cuantas han existido en la historia. Es al mismo tiempo unas de las más civilizadas –destacan por el desarrollo de su sociedad, por el cuidado de la naturaleza e incluso por su disciplina y la capacidad de haber sintetizado el sentido práctico y metafísico de la vida– pero también se trata de una cultura que no duda en explorar el punto opuesto del espectro, ahí donde estamos habituados a encontrar lo ruin, lo obsceno y lo perverso.

Prueba de ello son algunos de los programas más populares de la televisión japonesa, en especial los de concursos y los de bromas. En los primeros, se suele someter a los participantes a pruebas que más que diversión parecen de tortura, lo cual, lejos de escandalizar al público, es motivo de diversión y entretenimiento, como referimos en esta nota.

En el caso de los programas de bromas, la tónica es similar. Con el pretexto de divertir se inventan escenarios y situaciones que, gracias al desconocimiento de la víctima, provocan la risa. Pero, como decíamos, en el caso de la televisión japonesa esto puede ser llevado a niveles que pocos imaginarían.

Tal es el caso de esta broma transmitida recientemente, en la cual un hecho tan cotidiano y trivial como entrar a un elevador sale de lo habitual para entrar en los dominios de lo inesperado, lo cual es la base de cierto humor, pero en este caso no exento de cierto placer por ver sufrir a las personas.

¿Diversión o sadismo? No es sencillo responder. Después de todo, también esto es el ser humano.

 

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Mujeres francesas escriben en contra del movimiento #MeToo y el puritanismo sexual

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/04/2018

Mujeres francesas hablan de un "feminismo estalinista" que condena y ostraciza y una nueva moral victoriana en la que la seducción o el coqueteo son vistos como crímenes

Un grupo de q00 artistas e intelectuales francesas, entre las que se encuentran la actriz Catherine Deneuve, la escritora Catherine Millet, la cantante Ingrid Caven, la editora Joëlle Losfeld, la cineasta Brigitte Sy, la artista Gloria Friedmann y la ilustradora Stéphanie Blake, han denunciado lo que consideran que es un nuevo puritanismo sexual ligado al feminismo de la etiqueta #MeToo. Escribiendo en el diario Le Monde, las firmantes señalan que "La violación es un crimen. Pero la seducción insistente o torpe no es un delito, ni la galantería una agresión machista".

Las mujeres franceses ven el surgimiento de una nueva moral victoriana y notan en el feminismo de este movimiento rasgos similares al extremismo religioso o al totalitarismo, una suerte de estalinismo feminista, en el que los sexos son enfrentados en una especie de guerra de sexos en la que las mujeres son vistas como "pobres indefensas bajo el control de demonios falócratas". Añaden:

Desde el caso Weinstein se ha producido una toma de conciencia sobre la violencia sexual ejercida contra las mujeres, especialmente en el marco profesional, donde ciertos hombres abusan de su poder. Eso era necesario. Pero esta liberación de la palabra se transforma en lo contrario: se nos ordena hablar como es debido y callarnos lo que moleste, y quienes se niegan a plegarse ante esas órdenes son vistas como traidoras y cómplices.

Se ha creado:

una campaña de delaciones y acusaciones públicas hacia individuos a los que no se deja la posibilidad de responder o de defenderse. Esta justicia expeditiva ya tiene sus víctimas: hombres sancionados en el ejercicio de su oficio, obligados a dimitir […] por haber tocado una rodilla, intentado dar un beso, hablado de cosas intimas en una cena profesional o enviado mensajes con connotaciones sexuales a una mujer que no sentía una atracción recíproca.

El filósofo Ruwen Ogien defendió la libertad de ofender como algo indispensable para la creación artística. De la misma manera, nosotras defendemos una libertad de importunar, indispensable para la libertad sexual... Como mujeres, no nos reconocemos en este feminismo que, más allá de la denuncia de los abusos de poder, toma el rostro del odio a los hombres y a la sexualidad.